La Auditoría Superior de la Federación (ASF) puso al descubierto un presunto quebranto financiero que supera los 1,000 millones de pesos en los Servicios de Salud de Veracruz (SESVER), correspondiente al cierre del periodo gubernamental de Cuitláhuac García Jiménez.
El dictamen del organismo fiscalizador evidencia una severa distorsión en la prioridad del gasto público: mientras se desembolsaron cifras estratosféricas en contratos opacos de servicios generales, el abastecimiento de insumos médicos para la ciudadanía quedó relegado a un plano marginal.

Seguridad y limpieza: cientos de millones sin comprobar
Dentro de la revisión a las arcas de la dependencia estatal, la fiscalización federal identificó dos áreas operativas con las anomalías más gravosas:
- Vigilancia sin registro: Se detectó una probable afectación al erario por 262 millones de pesos asignados a esquemas de seguridad privada. SESVER no pudo presentar listas de asistencia, bitácoras ni evidencia documental que acredite la presencia física de los elementos contratados en los centros de salud.
- Limpieza fantasma: Un monto próximo a los 400 millones de pesos justificado bajo el concepto de aseo e higienización hospitalaria carece de soporte sobre la compra de insumos o la realización efectiva de las labores en las unidades médicas.
Un contraste presupuestal crítico
La desproporción en el manejo de los fondos públicos queda al descubierto al comparar los rubros operativos con la atención directa al paciente. Frente a los más de 660 millones de pesos absorbidos por contratos de mantenimiento y custodia sin comprobación formal, la administración estatal solo destinó 25 millones de pesos a la adquisición de medicamentos.
El informe de la ASF abre el camino para la radicación de carpetas de investigación y la determinación de responsabilidades administrativas o penales contra los funcionarios involucrados en el manejo de las finanzas del sector salud veracruzano.









