El gobierno de Rocío Nahle volvió a encender la inconformidad en el sector salud. Esta vez, la molestia estalló porque el bono de fin de año para trabajadores de la Secretaría de Salud -14 mil 900 pesos- pretende pagarse no en efectivo, sino mediante vales de despensa canjeables únicamente en tiendas Chedraui y con un plazo límite de apenas 10 días.
La medida, atribuida a recientes ajustes administrativos, provocó reclamos directos contra el secretario de Salud, Valentín Herrera Alarcón, quien este jueves fue increpado por personal del Centro de Alta Especialidad “Dr. Rafael Lucio”, a los que se sumaron médicos residentes. El enojo escaló al punto de que el funcionario intentó retirarse en su camioneta, pero los trabajadores se lo impidieron y lo encararon en la rampa del área de Urgencias.
Empleados calificaron el esquema como una reedición moderna de la “tienda de raya”: dinero que no pueden retirar en efectivo, limitado a un solo establecimiento comercial y sin margen para cubrir deudas, servicios o necesidades fuera del supermercado autorizado. Recordaron que en años anteriores el bono podía disponerse libremente, opción que ahora fue cancelada sin consulta ni explicación previa.
Herrera Alarcón, rebasado, aseguró que apenas el miércoles se enteró de la modalidad de pago y prometió “dar seguimiento” al reclamo, compromiso que no calmó los ánimos. Desde temprano, los trabajadores ya habían sido notificados de que las tarjetas no permiten retiros en cajeros automáticos, lo que detonó la protesta.
La advertencia quedó sobre la mesa: si el gobierno estatal no rectifica, los empleados analizan promover amparos ante jueces federales para obligar a que las tarjetas permitan disponer del recurso en efectivo y que el bono cumpla su función real. Mientras tanto, en los hospitales de Veracruz, el mensaje fue claro: el bono llegó, pero la dignidad laboral sigue pendiente.
Así, avanza el “segundo piso de la transformación”







