La supervivencia del cangrejo azul en el litoral central de Veracruz enfrenta una crisis crítica. Desde 2016, la población de esta especie ha registrado un drástico descenso de aproximadamente el 95%, lo que motivó a la organización Earth Mission, en conjunto con ciudadanos y autoridades, a intensificar los operativos de protección durante su periodo de reproducción.
La emblemática “cangrejada” moviliza a decenas de brigadistas durante las noches de luna llena entre julio y agosto. El objetivo principal consiste en auxiliar a los crustáceos a cruzar con seguridad la carretera de cuatro carriles que conecta la comunidad de Antón Lizardo con Boca del Río, impidiendo que mueran atropellados en su trayecto hacia el mar.
Integrantes de organizaciones ambientalistas señalan que la principal causa de este desplome es la constante expansión urbana. El avance de desarrollos habitacionales, plazas comerciales y campos de golf sobre ecosistemas clave como dunas y manglares ha fragmentado su hábitat natural. El impacto es visible en las cifras: hace una década era posible resguardar hasta 50 mil ejemplares por temporada, mientras que en la actualidad los rescates difícilmente superan los 2 mil 500.
El protocolo de las brigadas contempla una labor selectiva: las hembras cargadas con huevas son capturadas y trasladadas de manera inmediata a la orilla del mar para asegurar el desove, mientras que el resto de los individuos son reubicados en zonas seguras del manglar. Más allá de la recolección, las jornadas operan como un esfuerzo de concientización ciudadana sobre la relevancia ecológica de la especie.
Ante este panorama, Earth Mission planteó formalmente la colocación de pasos de fauna temporales a lo largo de la vialidad durante los meses de reproducción, con el fin de establecer una solución permanente que frene la mortandad por arrollamiento y permita la paulatina recuperación de la especie.







