Mientras la población de Xalapa espera respuestas de Daniela Griego en los temas de las tuberías rotas, de las fugas del agua, del suministro insuficiente, de la contaminación de lagos, lagunas y manantiales en el municipio, o del inicio del acueducto que prometió Rocío Nahle, en la Comisión Municipal del Agua (CMAS) crece la indignación del personal por el abrupto despido de Karla Castillo, la gerente de recursos financieros que no quiso pagar los gastos anormales y excesivos del director Eric Juárez Valladares.
En los pasillos del organismo se comenta de la existencia de algunos audios comprometedores del titular y de algunos jefes de administración, que con total cinismo intentaron convencer a la contadora Karla de que autorizara diversos gastos de índole personal de Eric.
Algo que no entienden ahí los trabajadores, es cómo fue que Daniela Griego puso ahí a Eric (un buen jaranero, dicen), aprendiz de laudero y antropólogo que nunca ejerció como tal, que sabe organizar mítines políticos, pero carece de los conocimientos mínimos de la administración de los dineros públicos y mucho menos de los aspectos técnicos de las tuberías, de las fuentes del agua y de los procesos de potabilización y tratamiento de aguas residuales.
Cuenta la contadora, que al señor director, lo único que le interesó desde que llegó, fue saber en qué cuenta bancaria estaban los recursos de CMAS, y cuánto había depositado en ella para comenzar a “trabajar”. Grave asunto, porque si esta pedestre pregunta hecha en público, en su momento no escandalizó a Daniela Griego, ya podemos imaginar la manera relajada con la que se pudieran administrar los recursos del agua en el futuro. O será que este Eric, tiene apoyo de la primaveral señora que a su vez, se siente muy protegida por las hermanas Alcalde y por la titular del ORFIS, donde los altos jefes presumen que están bien parados. Porque se extraña su silencio, y también su actitud pasmada en el caso. O será que las mujeres trabajadoras valen menos que los caballeros del ayuntamiento.
Y quién sabe qué pensaría la exgerente Castillo, obligada a salir del empleo, cuando, como afirman los colaboradores, fue el propio Eric quien la invitó a colaborar en el organismo. Quizá él creyó que ella participaría en saqueos y componendas. Quizá por su parte habrá pensado en que su experiencia profesional y laboral eran los motivos de su invitación y tomó posesión confiada.
Finalmente, como se negó a aprobar gastos excesivos de restaurantes de Xalapa y adquisiciones directas no sustentadas, en su área de trabajo notaron que para presionarla, el director comenzó a llegar muy temprano a vigilar a todos y hostigarla, o enviaba al director de Administración Jaime Hernández Vázquez, a convencer a la gerente.
Eric Valladares intentó sabotear la autoridad de la contadora, reuniéndose con los jefes de departamento, comenzando con el contador Marcelino y otros, en esas reuniones, hablando en términos corrientes sobre la capacidad de ella, resaltando su condición de mujer con el fin de desacreditarla. Pero todos sabían que el mismo funcionario la invitó a colaborar, porque la alcaldesa le había solicitado incorporar a gente con experiencia, para que pudieran apoyarlo, dado su perfil en temas artísticos y de manejo de masas.
Evidentemente a Juárez Valladares no le dio el resultado que pretendía y por eso, con ayuda del director de administración, despidieron a la gerente, con un documento firmado, comentan los empleados, y si fue así, dando elementos jurídicos para llevar el caso a tribunales.
La contadora observando las actitudes de ellos, es probable que conserve audios de cada una de las veces en que interactuaron de mala manera con ella, y se sabe que se podría defender con ese material. Alguna vez la funcionaria, comentó divertida en su despacho, que el director no sabía que los recursos de la Comisión, llegaban de los pagos mensuales o anuales de la gente, por los consumos del agua, que él creía que ahí había un fondo disponible o caja chica.
Que desgracia para Xalapa, como se percibe en este caso, que un funcionario de un organismo tan complicado como CMAS, esté dedicado a hostigar a los trabajadores como si estuviera en su feudo o en su negocio, o será que eso le permite la alcaldesa o el síndico. Mientras tanto, que se siga cayendo el sistema de agua y que se pudran los manantiales, y si tampoco quieren invertirle, que quede como obra incumplida, el acueducto prometido por Rocío Nahle.
Y ya sabemos los xalapeños, en manos de quien, o de quienes, está la operatividad de la CMAS.







