La ilustre estampa de la “Atenas Veracruzana” ya no huela a café ni a cultura: hoy huele a drenaje viejísimo y a verdín en descomposición. Lo que alguna vez se vendió como el pulmón ecológico y la joya de la corona turística de Xalapa -el Lago de Las Ánimas y el Parque de La Señoría– es hoy un brillante monumento a la desidia municipal, la contaminación y el olvido selectivo.

En un recorrido realizado por Palabras Claras, motivado por las constantes quejas ciudadanas (y el aroma insoportable que se respira a varios metros a la redonda), se confirmó la tragedia: el cuerpo de agua parece un caldo espeso de cianobacterias donde hasta los patos piden asilo político.

La metamorfosis del paladín: El misterioso caso del Director de Turismo

El colapso ambiental del lago no sólo exhibe la ineptitud administrativa, sino que nos regala una joya del folclor político local.

Memoria corta, nómina larga: En sus gloriosos tiempos de activista “independiente”, el hoy titular de la Dirección de Turismo Municipal, Eduardo Blanco Guillaumin, se grababa enérgicamente exigiendo el rescate del embalse.

Claro, el ardor ecologista del hoy funcionario tenía un motor muy particular: proteger la plusvalía y la vista de la zona donde vive su propia familia.

Sin embargo, el milagro ocurrió. Bastó con que el paladín ambientalista estampara su firma en el contrato gubernamental y cobrara su primera quincena para que su preocupación ecológica se curara mágicamente. Aquél vehemente indignado que gritaba en redes social de pronto descubrió la paz del silencio complaciente. Ahora, viendo el lago destruido desde la comodidad de la burocracia, demuestra que el amor a la naturaleza dura lo que tarda en llegar el nombramiento.

La lancha fantasma y el circo mediático

La administración municipal de Daniela Griego ha intentado tapar el sol con un dedo… o más bien, tapar el pestilente hedor del lago con boletines color rosa, campañas de bajo presupuesto y festivales al aire libre. La propaganda oficial va por carril de alta velocidad, mientras que la realidad ambiental va en reversa.

LA MAGIA DE LA GESTIÓN MUNICIPAL

BOLETÍN DE PRENSA: “¡Compramos una súper lancha ecologista!”

INSPECCIÓN REAL: Cero lanchas, cero trabajadores, puro moho.

Hace unas semanas, el Ayuntamiento presumió con bombo, platillo y pa’ la foto la flamante adquisición de una embarcación especializada para oxigenar y limpiar el embalse. Sin embargo, durante la verificación en el sitio entre el día martes y ayer en la tarde noche la realidad le metió un choque de frente al discurso oficial:

  • La Lancha Fantasma: Del aclamado barco purificador no hay ni el rastro. Quizá flota en el mismo plano astral donde viven las promesas de campaña.
  • Cuadrillas invisibles: No hay un sólo trabajador, biólogo o maquinaria asignada a la zona.
  • Biodiversidad en agonía: La capa viscosa de materia orgánica sigue asfixiando la fauna local ante la indiferencia de la comitiva municipal.

Mágicas desapariciones presupuestales

Frente a este deplorable escenario, los vecinos del parque La Señoría y los colectivos ambientalistas se preguntan:

  • ¿En qué bolsillo o partida secreta quedó flotando el presupuesto anunciado para la lancha y la recuperación del embalse?
  • ¿Cuántas quincenas más necesita el Director de Turismo para recordar lo que exigía cuando no traía gafete del Ayuntamiento?

Las postales de abandono se acumulan en la capital. El Lago de Las Ánimas no necesita más boletines maquillados, ni funcionarios con amnesia que empeñan sus ideales al cruzar la puerta del palacio municipal. Lo que el lago necesita -con urgencia- es que se pongan a trabajar.

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