La euforia futbolística en Xalapa midió su intensidad no solo en decibelios, sino en la gravedad de sus asistentes. La noche del martes, la Plaza Lerdo y el Paseo de los Lagos se convirtieron en los escenarios de una celebración que rozó el absurdo, dejando en evidencia que el fervor deportivo local a menudo desafía las leyes de la física y del sentido común.

La gravedad no celebra goles

En la Plaza Lerdo, epicentro de la concentración, la masa de aficionados ejecutó una maniobra que terminó en saldo médico. Una mujer fue lanzada al aire como parte de los ritos de festejo; sin embargo, el protocolo de recepción falló. El grupo no logró amortiguar el descenso, provocando que la ciudadana impactara contra el suelo. Paramédicos tuvieron que intervenir entre la multitud que portaba banderas y camisetas verdes.

El incidente ocurrió en medio de una aglomeración que dificultó momentáneamente el acceso de los cuerpos de auxilio al primer cuadro de la ciudad.

Del festejo al vaso de agua

El segundo escenario se trasladó al Paseo de los Lagos. Ahí, las dinámicas de la celebración derivaron en la caída de otra mujer al cuerpo de agua. Fueron los propios transeúntes quienes la extrajeron del lago.

A diferencia del primer caso, este evento requirió la intervención de la policía porque la  víctima presentó contusiones menores, sin necesidad de traslado a clínicas.

Las autoridades retuvieron al acompañante de la mujer para iniciar el deslinde de responsabilidades legales.

El saldo final de la jornada futbolística se resume en dos personas lesionadas por dinámicas ajenas al balompié, una movilización policial y la constante histórica de que, en Xalapa, los triunfos de la Selección Mexicana se festejan saltando al vacío o terminando en el agua.

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