Negocio que se niegue, se convierte en blanco de la delincuencia. En Veracruz, el comercio local enfrenta una nueva embestida del crimen organizado: la instalación forzada de máquinas tragamonedas bajo amenaza de extorsión, reveló la titular de la Fiscalía General del Estado (FGE), Lisbeth Aurelia Jiménez Aguirre.

La funcionaria sostuvo que estos establecimientos operan en la absoluta ilegalidad al carecer de cualquier tipo de permiso oficial. Advirtió, además, que la presencia de estos “minicasinos” en tienditas y comercios de barrio no es un hecho aislado, sino la puerta de entrada a redes delictivas complejas asociadas al narcomenudeo, el cobro de piso y ejecuciones en la entidad.

De acuerdo con las investigaciones, los delincuentes amedrentan a los propietarios para obligarlos a albergar los dispositivos en sus locales, una práctica que ha encendido las alarmas institucionales y motivado el despliegue de intervenciones policiales constantes para su decomiso.

Redadas en el puerto: 65 equipos fuera de circulación

Como respuesta a esta problemática, la FGE ejecutó un despliegue táctico en el puerto de Veracruz que derivó en la inspección de 22 inmuebles mediante siete órdenes de cateo.

Durante una de las intervenciones realizada el pasado 19 de julio, los agentes ministeriales lograron el aseguramiento de 65 máquinas tragamonedas que operaban de forma clandestina.

La Fiscalía reiteró que la meta central de estas incursiones es neutralizar la infraestructura financiera de los grupos delictivos, frenar la extorsión a los pequeños comerciantes y evitar que los negocios de colonia sean convertidos en focos de atracción para el delito.

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