La Arquidiócesis de Xalapa afirmó este domingo que la celebración de la Santísima Trinidad representa una invitación para fortalecer la convivencia social, la democracia, la justicia y el respeto a los derechos humanos.
En su comunicado dominical, la Iglesia católica recordó que la fiesta litúrgica de la Santísima Trinidad fue formalizada en 1334 por el papa Juan XXII. Expuso que diversos pasajes bíblicos presentan una descripción de Dios basada en la compasión, la clemencia, la paciencia, la misericordia y la fidelidad.
El documento señala que las verdades de la fe no pueden demostrarse de manera absoluta, pero sí pueden comprenderse desde la razón y la experiencia personal. Añade que la fe se sostiene principalmente en la vivencia interior de los creyentes.
La Arquidiócesis indicó que el misterio de la Trinidad enseña la importancia de la vida en comunidad y de la convivencia con los demás. Asimismo, sostuvo que la vida de los creyentes debe reflejar la comunión que representa este principio central del cristianismo.
También señaló que Jesús experimentó a Dios mediante una vida guiada por el Espíritu y orientada al servicio. Indicó que para que el misterio de la Trinidad tenga efectos en la vida cotidiana se requiere compromiso personal y social.
En ese contexto, el comunicado distinguió tres conceptos: país, nación y patria.
Sobre el país, explicó que corresponde al territorio y al espacio geográfico donde las personas nacen y viven. Por ello, hizo un llamado a proteger el medio ambiente y a contribuir en la conservación de los recursos naturales de México y Veracruz.
Respecto a la nación, señaló que se refiere a la organización social, histórica y jurídica de una comunidad. En ese sentido, consideró necesario que la sociedad vigile y fortalezca la división de poderes para preservar la democracia y garantizar el respeto a los derechos humanos, especialmente el derecho a la vida.
En relación con la patria, la Arquidiócesis la definió como el patrimonio recibido de generaciones anteriores y que debe transmitirse a las futuras generaciones. Indicó que existe una responsabilidad compartida para construir condiciones de paz y justicia en beneficio de la sociedad.
Finalmente, sostuvo que el objetivo debe ser heredar a las próximas generaciones un desarrollo integral acompañado de respeto a los derechos humanos, libertad religiosa y de expresión, acceso a la educación, alimentación adecuada, servicios de salud, un ambiente sano, condiciones libres de violencia y servicios públicos de calidad.







