En Veracruz, las sorpresas administrativas son parte del paisaje, pero esta vez la historia incluye borradores digitales, cuentas vaciadas y una gobernadora que asegura que ella no fue. Rocío Nahle García informó que se interpuso una denuncia ante la Fiscalía General del Estado por el saqueo de las cuentas de la Universidad Popular Autónoma de Veracruz (UPAV), un episodio que sonaría exagerado si no fuera porque ocurrió.
Según la mandataria, más allá de la denuncia formal, los responsables “tendrán que devolver el dinero”, casi como si se tratara de un préstamo involuntario para “los de siempre”: los maestros solidarios que siguen esperando cobrar. Porque en la UPAV, la solidaridad es obligatoria, pero el salario no siempre.
La crisis estalló luego de que Nahle nombrara, el viernes pasado, a Rodolfo Torres Velázquez como nuevo rector para poner orden en la casa. Pero apenas cayó la tarde del mismo día, algunos funcionarios —muy diligentes— vaciaron cuentas y desaparecieron información de los servidores. Y no conforme con eso, dejaron a maestros, alumnos y a todo el sistema administrativo en pausa completa. Un “apagón académico”, cortesía de quienes todavía no dan la cara.
Aunque la denuncia es “contra quien resulte responsable”, se asoman nombres conocidos en los pasillos educativos: el exsubsecretario Elías Calixto Armas; el director jurídico de la UPAV, David Martínez; el coordinador de asesores de la SEV, Martín Rivera; Elizabeth Cuevas, directora de Tecnologías; y Azucena López, directora de Educación Superior. Todos ellos, presuntamente involucrados en este acto de magia negra administrativa.
Eso sí, en un gesto casi conmovedor, este martes algunos de los implicados regresaron a entregar la información borrada: matrículas, pagos de estudiantes, nómina, lo básico para que la universidad funcione. Gracias a eso, el Sistema de Control Escolar (SICE) revivió, aunque sigue incompleto. Falta subir los pagos que los estudiantes realizaron, porque al parecer el caos también tiene prioridades.
Mientras tanto, la gobernadora insiste en que todo volverá a la normalidad. Y quizá sí, en cuanto encuentren quién apagó la luz, quién la va a pagar y quién se llevó el cambio.










