El afán por proyectar sintonía política suele dejar al descubierto las urgencias de la gestión pública. La difusión este martes de un mensaje en redes sociales por parte de la gobernadora de Veracruz Rocio Nahle, en el que se felicita a la presidenta Claudia Sheinbaum y se enfatiza la coordinación institucional en materia sanitaria, refleja la relación entre la administración estatal y la federación.

Mientras a nivel federal el discurso presidencial busca posicionar la consolidación del sistema de salud como un eje estratégico, en el ámbito local el discurso adquiere matices de validación política. El compromiso reiterado de “trabajar de la mano” y mantener el respaldo a las políticas nacionales contrasta con el reto cotidiano que representa la operación efectiva de los servicios médicos en las diversas regiones de la entidad.

Veracruz cuenta con una estructura territorial dividida en 11 jurisdicciones sanitarias, desde las cuales se deben coordinar los esfuerzos para sumarse al esquema del Servicio Universal de Salud. La meta proyectada incluye la integración de 1,298 puntos de atención distribuidos en zonas complejas y geográficamente dispersas, como la Huasteca, las Altas Montañas, la Zona Olmeca y las áreas urbanas.

El contraste entre la alineación política y la capacidad real de respuesta institucional en las zonas de mayor vulnerabilidad sigue siendo el principal indicador con el que la ciudadanía evalúa el impacto de estas acciones.

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