La gobernadora Rocío Nahle volvió a refugiarse en el discurso de la conspiración extranjera para responder a los señalamientos difundidos por Código Magenta sobre una presunta investigación del gobierno de Estados Unidos relacionada con el manejo irregular de recursos financieros y otros temas.
En conferencia de prensa desde Palacio de Gobierno, la mandataria no presentó documentos, aclaraciones puntuales ni argumentos jurídicos para desmontar las versiones publicadas. Fiel a una estrategia política ampliamente utilizada en la llamada “cuarta transformación”, optó por la ruta conocida: desacreditar al mensajero, denunciar una campaña de desprestigio y atribuir el caso a una ofensiva externa para “golpear a México”.
“Es una nota falsa”, repitió en diversas ocasiones. También aseguró que detrás de la publicación existe un mecanismo para atacar al país mediante personajes y medios de comunicación que, según afirmó, operan con fines políticos. A su juicio, las acusaciones forman parte de una narrativa diseñada para generar escándalo y alimentada por el denominado círculo rojo.
“Entre ellos se creen sus mentiras, difunden y difunden, se creen sus propias mentiras y cuando pasa todo ni siquiera son capaces de disculparse”, expresó la gobernadora en tono de desdén hacia sus críticos.
Nahle sostuvo que ni Estados Unidos, ni China, ni India ni “Timbuctú” representan autoridad alguna para juzgar a funcionarios mexicanos, argumentando que México cuenta con instituciones y leyes propias. Sin embargo, evitó responder de manera puntual si existe o no algún requerimiento, expediente o indagatoria relacionada con las versiones difundidas.
La mandataria aprovechó la ocasión para ajustar cuentas con Código Magenta, medio al que acusó de haber difundido información falsa durante la campaña electoral. Recordó que en el pasado se le atribuyeron propiedades que no eran suyas, un supuesto departamento en Nueva York e incluso versiones sobre su familia que calificó como absurdas.
“En campaña echaron a andar todo un operativo con mentiras. Llegaron a decir que yo tenía un departamento en Nueva York y que mi hija era vecina de Yoko Ono. Puras mentiras. Mi hija estudiaba en ese tiempo en Nueva York y compartía departamento con otras dos jóvenes; nunca fueron vecinas de Yoko Ono. Mentiras, mentiras y más mentiras”, reclamó.
Según relató, uno de los casos más ilustrativos ocurrió cuando se difundió la escritura de un inmueble en Nuevo León vinculándola con su esposo, pese a que, afirmó, correspondía a un homónimo con datos personales distintos. Para Nahle, aquellas publicaciones formaron parte de una operación política diseñada para influir en el proceso electoral.
Sin embargo, frente a señalamientos actuales que han trascendido el ámbito local y alcanzado dimensión internacional, la respuesta oficial sigue descansando igual: todo es falso, todos conspiran y todos tienen una intención política detrás. La defensa se sostiene en la descalificación de los críticos, pero no en la presentación de pruebas que permitan desmontar de manera definitiva las acusaciones.
Aunque reconoció que los personajes públicos están sujetos al escrutinio permanente, insistió en que no está obligada a tolerar “calumnias”. El problema para cualquier gobierno es que las acusaciones públicas no desaparecen por calificarlas de mentiras; se enfrentan con información verificable, transparencia y rendición de cuentas.
Al final de su intervención, Nahle minimizó el tema al calificarlo como una simple “llamarada de petate”. Aseguró que su administración seguirá concentrada en gobernar Veracruz y agradeció el respaldo de los ciudadanos que, según dijo, no se dejaron influir por campañas de desinformación durante la contienda electoral.
La escena cerró como suele ocurrir en las conferencias oficiales: llamados al trabajo, referencias al respeto institucional y mensajes dirigidos a los reporteros que cubren habitualmente las actividades gubernamentales.
“Hoy les toca estar conmigo y mi estilo es de trabajo. He tratado de mantener en todo momento el respeto y la seriedad de la investidura que represento”, concluyó la gobernadora.
Nahle quiere reducir el caso a una campaña de ataques políticos, pero más allá de las descalificaciones y las referencias a conspiraciones externas, ¿existe o no alguna investigación formal relacionada con los señalamientos difundidos? Sobre ese punto, la conferencia terminó sin ofrecer claridad.







