La decisión judicial de reactivar la carpeta de investigación vinculada a Naasón Joaquín, líder de la organización religiosa La Luz del Mundo, volvió a colocar en el radar a personajes políticos y operadores ligados a dicha estructura, entre ellos el exregidor xalapeño Silem García Peña.
La indagatoria fue iniciada en 2019 por la Fiscalía General de la República, tras denuncias de Sochil Martin y Sharim Guzmán, cuyos testimonios resultaron determinantes para el proceso judicial que mantiene a Naasón Joaquín preso en Estados Unidos.
En la red de liderazgos señalados figuran también Hamlet García Almaguer, exdiputado federal; Emmanuel Reyes Carmona, actual senador; Israel Zamora, exsenador; así como los obispos Rogelio Zamora Barradas y Nicolás Menchaca.
Pero en Veracruz, el nombre que resurge con particular carga es el de Silem García Peña. No hace mucho, en los pasillos políticos de Xalapa, era presentado como operador eficaz y figura influyente; un personaje celebrado en reuniones públicas, cercano a actores de poder y con aspiraciones electorales bajo las siglas de Movimiento Ciudadano. Hoy, ese perfil contrasta con la vigencia de una Ficha Roja de la Interpol emitida en septiembre pasado.
La alerta internacional se derivó de una orden de aprehensión girada por la Corte del Distrito Sur de Nueva York contra García Peña, Rosa Sosa y Azalia Rangel García, señalados como presuntos cómplices en la investigación relacionada con la iglesia.
El exfuncionario municipal, quien fue subdirector jurídico del Ayuntamiento de Xalapa entre 2011 y 2013, también se desempeñó durante años como representante legal de La Luz del Mundo y vocero cercano de Naasón Joaquín, consolidando una posición que le abrió puertas tanto en el ámbito religioso como en el político.
En el entorno local, también se le vincula con su esposa, Zabdy Asmaveth Quezada Valdez, quien ocupó la regiduría cuarta del Ayuntamiento de Xalapa postulada por Morena durante la administración encabezada por Ricardo Ahued y Alberto Islas.
La reapertura del caso no sólo reaviva la investigación federal; también revive en Veracruz la memoria de un personaje que pasó de ser figura recurrente en el escenario político local -aplaudido y venerado por más de un actor público- a convertirse en objetivo de búsqueda internacional.






