• Arana Watty y el arte de presumir minucias: entre gusanos barrenadores y folletos de crédito

Hay un arte perverso en la burocracia municipal que consiste en vestir de gala la intrascendencia. En el Ayuntamiento de Xalapa, la Dirección de Desarrollo Económico, bajo la tutela de Fernando Arana Watty, ha vuelto a activar su maquinaria de propaganda para intentar convencer a los xalapeños de que el futuro financiero de la capital se construye a base de charlas de café, recetas y curación de vacas.

En un despliegue de cinismo institucional, la dependencia presumió con bombos y platillos sus “logros” de las primeras dos semanas de julio. El catálogo de ocurrencias -financiado con recursos públicos- es digno de una kermés vecinal, pero en sus redes sociales lo venden como el motor del desarrollo metropolitano.

La joya de la corona del “emprendimiento”: Una charla titulada “La receta perfecta: lo que todo negocio necesita saber”, impartida por la Sedecop bajo el pomposo programa “Impulso Talento Jalapeño”. Mucha rollo motivacional para una ciudad con asfixia fiscal y nulas facilidades para el comercio formal.

De la macroeconomía al control de plagas

La dispersión de funciones en la oficina de Arana Watty es tan surrealista como ineficaz. Mientras la economía local demanda inversión e infraestructura, la Subdirección de Ciencia y Tecnología -sí, leyó bien, Ciencia y Tecnología- se dedicó a impartir una plática sobre el gusano barrenador del ganado y un taller de prevención de heridas en animales en la cancha comunitaria de Las Cruces.

Nadie duda de la importancia de la salud veterinaria en las congregaciones, pero que la oficina encargada de detonar la economía de la capital del estado use su presupuesto para enseñar a curar raspaduras de vacas revela la alarmante falta de rumbo y la nula visión metropolitana de sus directivos.

Migajas de empleo: el reino del endeudamiento

El colmo del triunfalismo gubernamental llegó con el reporte del departamento de fomento económico. Presumieron con orgullo un reclutamiento presencial en alianza con cuatro empresas privadas donde se atendió a la apabullante cifra de 34 buscadores de empleo.

Pero lo verdaderamente alarmante no es la baja convocatoria, sino la calidad de las vacantes ofertadas en un estado sumido en la precariedad:

  • Promotores de crédito vía nómina.
  • Asesores de crédito y telemarketing.
  • Supervisores de cobranza y deuda.

En lugar de fomentar empleos con valor agregado, tecnología o salarios dignos, el Ayuntamiento se convierte en el publirrelacionista de las microfinancieras que viven de endeudar a la clase trabajadora. Ese es el “desarrollo” que promueven.

El autoelogio como política pública

Siguiendo la misma lógica de la alcaldesa Daniela Griego para maquillar las cifras, la Dirección incorporó a su boletín las 205 personas atendidas en la Ventanilla Única de Regularización Empresarial y hasta un taller de biofertilizantes con 22 asistentes. Con esta contabilidad de educación básica, Arana Watty pretende justificar su nómina y la de sus subdirectores, mientras sostiene en su discurso oficial que “cada actividad representa una oportunidad para construir una economía más fuerte”.

La realidad es otra. La ineptitud y la ineficacia también son formas de corrupción. Mientras la burocracia posa para la foto entregando diplomas de participación y organiza mesas para debatir sobre el gusano barrenador, el comercio local sigue a la deriva, enfrentando la informalidad y la ausencia de incentivos reales.

El desarrollo económico de Xalapa no se construye con placebos ni con talleres de huertos; se construye con visión, estrategia y resultados. Y de eso, en la oficina de Arana Watty, no parece haber siquiera la fórmula.

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