En el Palacio Municipal de Xalapa el discurso social se vendió al mejor postor y hoy todo tiene un precio. Bajo la bandera de un “humanismo” que sólo existe en el papel, la administración de Daniela Griego convirtió lo que era una fiesta popular de impulso económico en un burdo negocio recaudatorio. La puñalada para los pequeños comerciantes al cobrar 3 mil pesos por stand para participar en el Festival del Pambazo, es una tarifa abusiva que condena al emprendedor local a trabajar para pagarle el diezmillo a la autoridad.

El evento, que nació en 2019 como una plataforma 100% gratuita para rescatar la economía familiar, hoy está secuestrado por la burocracia. Los operadores de este atropello tienen nombre y apellido: Fernando Arana Watty en Desarrollo Económico y Eduardo Blanco Guillaumin en Turismo. No conformes con el zarpazo al bolsillo -que ya habían ensayado en el Festival del Taco-, ahora exigen una tramitología fiscal asfixiante a ciudadanos que sólo buscan sobrevivir a la inflación.

La hipocresía es grotesca. A los microempresarios les extorsionan el derecho a trabajar y el Ayuntamiento derrocha el dinero público en pagar propaganda discrecional a publicistas oficialistas, influencers de ocasión y medios afines sin el menor arraigo ni credibilidad, violando la Ley de Comunicación Social en Veracruz.

Números alegres y un fraude a la economía local

Para justificar el despojo, la Dirección de Turismo presume con bombo y platillo una supuesta derrama económica de 2.5 millones de pesos. La cifra, además de ridícula para la escala comercial de la capital, evidencia la absoluta desconexión de los funcionarios con la realidad: cualquier red informal de taquerías y puestos ambulantes, en su conjunto, genera esa cantidad en su operatividad de fin de semana sin necesidad de tanta parafernalia municipal.

Por si fuera poco, el cuento de la “reactivación xalapeña” es otra mentira publicitaria. Gran parte de la derrama ni siquiera se quedará en la capital, pues una porción sustancial de los expositores proviene de municipios vecinos como Coatepec, Xico, Banderilla y Emiliano Zapata. 

Lo que en 2019 fue una iniciativa genuina e innovadora -consolidada en sesión de cabildo el 30 de octubre del 2025- la actual administración lo redujo a un esquema de ordeña fiscal y autopromoción.

Lejos del oropel con el que la burocracia intenta disfrazar su incapacidad, la realidad en las calles es que en Xalapa se exprime al golpeado comercio local para financiar la simulación oficial.

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