La llamada “Atenas Veracruzana” ya no presume cultura ni neblina romántica. Hoy Xalapa se promociona sola como la capital del tiradero clandestino, la maleza salvaje y la incompetencia administrativa premium. Bajo el gobierno morenista encabezado por Daniela Griego, la ciudad acumula basura con una eficiencia que jamás logró para resolver servicios públicos.

Colonias como Fraternidad Antorchista, Aguacatal y Casa Blanca llevan semanas atrapadas entre montones de desperdicios, escombro, banquetas devoradas por hierba y terrenos abandonados que funcionan como criaderos gratuitos de ratas, mosquitos y fauna nociva. El paisaje urbano de la capital veracruzana parece mezcla entre basurero municipal y experimento sanitario fuera de control.

En la calle Tlanesse, de la colonia Fraternidad Antorchista, vecinos denuncian que el abandono oficial convirtió la zona en un basurero a cielo abierto. Bolsas negras, desechos regados, olores insoportables y maleza invadiendo banquetas son parte del menú cotidiano para familias que, irónicamente, sí pagan impuestos puntualmente aunque el Ayuntamiento les devuelva podredumbre y abandono.

Pero cuando el problema resultó imposible de maquillar, apareció el clásico performance burocrático del gobierno municipal. Funcionarios de Medio Ambiente, Salud, Seguridad Ciudadana, Desarrollo económico, Inspección, Jurídico, Limpia Pública y hasta policías municipales aterrizaron en la zona en caravana oficial para montar el tradicional operativo de simulación política: muchas dependencias, muchas camionetas, muchas fotos y la misma basura de siempre.

Según las autoridades, se habían emitido advertencias y plazos para corregir el problema, pero nadie obedeció, es decir, el Ayuntamiento sabía perfectamente del tiradero, permitió que creciera y reaccionó únicamente cuando el cochinero ya representaba un escándalo vecinal y sanitario imposible de esconder bajo discursos de transformación y bienestar.

Los habitantes denuncian riesgos de salud, proliferación de plagas, banquetas bloqueadas, invasión de maleza y hasta presunto robo de agua. Sin embargo, la administración de Daniela Griego parece más ocupada administrando en contener el discurso de cuarta que resolviendo el deterioro visible de la ciudad. En Xalapa  lo único sustentable es la acumulación constante de basura.

La misma escena se repite en distintas zonas de Xalapa. Vecinos denuncian que varias calles operan desde hace tiempo como depósitos clandestinos de basura y escombro. Los malos olores, el deterioro urbano y la dificultad para caminar forman parte de la rutina diaria en una ciudad donde la limpieza pública depende más de denuncias virales y presión ciudadana que de capacidad gubernamental.

La “Atenas Veracruzana” dejó de oler a café y humedad de montaña. Hoy huele a basura fermentada, drenaje y abandono oficial. Y mientras la maleza crece, también crece la percepción de que el Ayuntamiento únicamente reacciona cuando el problema apesta demasiado como para seguir fingiendo que no existe.

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