Cuando el senador Miguel Ángel Yunes Márquez aparecía en restaurantes de Nueva York y clubes privados de Madrid, en Veracruz quedó el rastro de una vieja práctica política: “de la obra algo sobra”, sobre todo si circula en familia, entre firmas, relaciones personales y adjudicaciones directas.
Con base a una investigación de Latinus, la arquitecta Miriam Jurado Roca, identificada como pareja sentimental del legislador panista reciclado en Morena, recibió contratos por más de 26 millones de pesos durante la administración municipal de Fernando Yunes Márquez, hermano del senador, y hoy diputado local en el congreso de Veracruz.
La historia no comenzó en una cena en Manhattan. Jurado Roca trabajó con Yunes Márquez cuando éste gobernó Boca del Río entre 2014 y 2017. Desde la jefatura de Desarrollo Urbano y Obras Públicas construyó cercanía política y administrativa con el grupo familiar que durante años controló la zona conurbada Veracruz-Boca del Río.
En 2019, apenas instalado Fernando Yunes en la alcaldía porteña, Miriam Jurado constituyó la empresa Taller M Oficina de Urbanización Multidisciplinar. Un año después comenzaron a llegar los contratos.
No fueron licitaciones abiertas ni concursos públicos de gran exposición. Fueron adjudicaciones directas. Cuatro contratos firmados por el propio alcalde.
El primero, por casi 15 millones de pesos, para rehabilitar la Unidad Deportiva Las Hortalizas. Después vino otro para colocar pasto en el mismo espacio. Luego trabajos complementarios en la misma unidad. Y finalmente más de 10 millones para intervenir el parque Apulco, en Lomas de Río Medio.
La mecánica de los Yunes (Linares y Márquez) no es nueva en Veracruz. Los funcionarios que se convierten en proveedores, proveedores que aparecen ligados sentimentalmente al poder y gobiernos que justifican adjudicaciones directas donde la competencia pública es sólo un trámite.
La revelación ocurre en un momento peculiar para los Yunes. La familia que durante décadas militó en el PAN terminó negociando con Morena su supervivencia política. En septiembre de 2024, Miguel Ángel Yunes Linares y su hijo rompieron con Acción Nacional para respaldar la reforma judicial impulsada por Morena.
El discurso cambió. Las prácticas, según los contratos, no tanto.
Las fotografías difundidas por el periodista Jorge García Orozco desde el restaurante Sant Ambroeus en Nueva York no exhibieron únicamente una relación sentimental. También volvieron a colocar sobre la mesa la red de contratos, favores y negocios que durante años acompañó al apellido Yunes en Veracruz.
No cabe duda, las coincidencias sentimentales suelen aparecer después de las coincidencias presupuestales. Pero para el clan de El Estero eso parece irrelevante. La prepotencia y el cinismo con el que han transitado del PAN a Morena, y en los puestos públicos que han ocupado, les permite actuar como si nada hubiera ocurrido. Lo que no han podido esquivar es el repudio social que arrastran en Veracruz y en buena parte del país, donde con más frecuencia son señalados como “los Judas de la patria”.
He aquí el trabajo de investigación de Latinus:







