Cada año, el 4 de octubre se celebra el Día Mundial de los Animales, cuyo origen se reforzó con la declaración de San Francisco de Asís como ‘patrono de los animales y de los ecologistas’.

Fue en 1929 cuando la Organización Mundial de Protección Animal promovió durante un congreso celebrado en Viena la conmemoración de tal día, para proteger y preservar a las especies animales.

En 1980, el papa Juan Pablo II declaró a San Francisco de Asís patrono de los animales, y fue así que magnificó la causa.

También el 4 de octubre se celebra la fiesta de Giovanni di Pietro Bernardone, un día después de su muerte, ocurrida en 1226.

El santo toma su nombre de Asís, Italia, su lugar de nacimiento.

Luego de unirse al Ejército y luchar la guerra que se libró entre las ciudades de Perugia y Asís, renunció a los bienes paternos y abrazó la pobreza para predicar el Evangelio.

Dada su vida entregada a Dios, el 16 de julio de 1228 fue declarado santo por el papa Gregorio IX, y al día siguiente se colocó la primera piedra de la basílica en su honor.

San Francisco de Asís fue relacionado al cuidado y protección de los animales luego de que a su paso por la ciudad de Gubbio auxilió a la población con un lobo que se comía a los animales y atemorizaba a las personas.

Cara a cara frente al animal, le hizo la señal de la cruz en el hocico y le indicó “Yo te mando de parte de Cristo que no hagas daño ni a mí ni a nadie”. Hecho esto, el lobo cambió su comportamiento bajo la promesa de ser alimentado por los lugareños.

San Francisco también solía predicar a las aves que se posaban a su alrededor.

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