La activista Gladys Aranza Ramos Gurrola, conocida por buscar intensamente a su esposo desaparecido, fue asesinada a balazos la noche del jueves en su domicilio, en el estado de Sonora, al noroeste de México.

Cerca de las 11:30 de la noche (hora local), sujetos desconocidos arribaron al domicilio de Ramos Gurrola, ubicado en la comunidad de Ortiz, dentro del municipio de Guaymas.

Allí la activista “fue agredida con proyectiles de arma de fuego”, según confirmó este viernes la Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora (FGJE), al notificar de su fallecimiento y la apertura de una investigación por el delito de feminicidio.

La mujer, de 28 años, se había unido al colectivo Guerreras Buscadoras de Sonora tras la desaparición de su esposo, Brayan Omar Celaya, quien fue visto por última vez el 6 de diciembre de 2020 en Ortiz.

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Unas cinco horas antes de su asesinato, Ramos Gurrola publicó un mensaje en Facebook, en el que pidió a los usuarios de esa red social difundir la ficha de desaparición de su esposo y solicitó información sobre su paradero.

“Te vamos a encontrar, mi amor. Espérame un poco más. Por favor, si tú sabes dónde está, házmelo saber. Solo quiero poder tener una poca de paz. Ya son 7 meses y 8 días sin saber de él”, escribió.

“¿Por qué matarla?”

El colectivo Guerreras Buscadoras de Sonora repudió el asesinato de Ramos Gurrola, una persona cuyo “único pecado fue amar con toda su alma a su esposo, al cual buscaba incansablemente desde que desapareció”, expresó la agrupación en redes sociales.

“¿Por qué matarla? ¿Qué delito cometió? No buscaba culpables, ni justicia. Solo buscaba paz y darle un lugar digno al amor de su vida, al padre de su hija”, señaló el colectivo.

Investigación del crimen

Por su parte, la Fiscalía de Sonora informó que una de las líneas de investigación del crimen es el activismo que practicaba Ramos Gurrola.

“En medio de su dolor, la joven madre, de 28 años de edad, siempre fue valiente, activa, entusiasta y solidaria, trabajaba sin descanso en gestiones y acciones de búsqueda con la firme esperanza de que ella, u otras personas o familias, pudieran volver a coincidir con sus seres queridos”, expresó la dependencia.

En medio de una grave crisis de violencia y ante la incapacidad de las autoridades mexicanas para resolver estos casos, familiares de desaparecidos han formado decenas de colectivos para localizar a sus seres queridos en esa nación latinoamericana.

Colectivos como Guerreras Buscadoras de Sonora realizan búsquedas en vida en comisarías, cárceles y hospitales. También rastrean la tierra con la esperanza de encontrar restos óseos en fosas clandestinas del territorio nacional.

Desde 1964, México suma un total de 89.488 personas desaparecidas o no localizadas, según cifras oficiales.

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