El desabasto de medicamentos en clínicas y hospitales del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) volvió a quedar al descubierto, al igual que los montajes de las llamadas “visitas sorpresa” a hospitales con anaqueles aparentemente llenos. Esta vez, la realidad fue exhibida por los propios pacientes, quienes enfrentan tratamientos incompletos y largas esperas para acceder a medicinas básicas.

Un sondeo realizado por el medio Latinus en cuatro ciudades del norte, centro y sur del país documenta una problemática recurrente: anaqueles vacíos, recetas parcialmente surtidas y derechohabientes obligados a regresar una y otra vez con la esperanza de encontrar sus medicamentos. La escena se repite sin importar la región: no hay fármacos.

Los testimonios son contundentes. Juana Ramírez, paciente con enfermedades cardíacas, diabetes y padecimientos pulmonares, relata que cuando no hay medicina simplemente debe resignarse a esperar. Alfredo, otro derechohabiente, explica que con frecuencia solo le surten una parte de su receta y le piden regresar “en ocho días”, sin certeza de que entonces esté completa.

En Ciudad Juárez, trabajadores del propio IMSS —que solicitaron el anonimato— revelaron una práctica que contribuye a invisibilizar el problema: los médicos tienen prohibido recetar medicamentos que no existen en inventario, lo que impide que el desabasto quede registrado de manera formal y maquilla la magnitud real de la crisis.

Las cifras confirman el colapso en el suministro. A nivel nacional, plataformas de monitoreo indican que el IMSS no ha recibido más de 10 millones de piezas de metformina, el medicamento más utilizado para el control de la diabetes, enfermedad que representa la segunda causa de muerte en México.

La situación es particularmente grave en estados como Morelos y Chiapas, donde los pacientes acumulan recetas sin surtir, regresan semana tras semana a las farmacias y, cuando finalmente llegan los medicamentos, las existencias son mínimas y se agotan en cuestión de horas.

Lejos de tratarse de un hecho aislado, el desabasto en el IMSS se ha convertido en una constante que exhibe fallas estructurales del sistema de salud y deja a millones de derechohabientes sin acceso oportuno a tratamientos esenciales, mientras el discurso oficial insiste en una normalidad que no existe.

He aquí el reportaje completo:

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