El clima para hacer negocios en México se enfrenta a una tormenta silenciosa pero persistente. La fragilidad del Estado de derecho, la rampante inseguridad y el creciente endeudamiento gubernamental se han consolidado como los grandes diques que amenazan con estancar la actividad económica del país, de acuerdo con el más reciente pulso del sector privado.
La última encuesta del Banco de México (Banxico), que recoge la visión de 41 de los grupos de análisis y consultoría económica más importantes del ámbito nacional y extranjero, revela un alarmante repunte en los factores de riesgo que ensombrecen el panorama financiero. En una escala del 1 al 7 -donde el 7 representa un freno absoluto-, los especialistas evaluaron las principales amenazas para el crecimiento, con un enfoque crítico en dos frentes: Gobernanza y Finanzas Públicas.
Radiografía del riesgo: Los números de la IP
El escepticismo de la Iniciativa Privada (IP) no es una percepción abstracta; está respaldado por cifras que muestran un evidente deterioro en comparación con el año anterior.
Obstáculos para el Crecimiento Económico (Escala 1-7)
| Rubro Evaluado | Calificación Actual | Calificación Año Anterior |
| Gobernanza (Promedio) | 5.7 | 5.6 |
| Finanzas Públicas (Promedio) | 5.0 | 4.8 |
Al desglosar las variables que componen estas áreas, el panorama se vuelve más complejo:
- Inseguridad Pública: Se mantiene como la principal losa para el desarrollo, alcanzando una severa calificación de 6.2.
- Falta de Estado de Derecho: Se posiciona con 5.9, evidenciando la desconfianza en el marco jurídico.
- Corrupción e Impunidad: Registraron calificaciones de 5.8 y 5.7 respectivamente, consolidándose como problemas estructurales no resueltos.
- Incertidumbre Política Interna: Cerró con una puntuación de 5.2.
- Endeudamiento Público: Lidera las preocupaciones financieras con 5.3, seguido muy de cerca por la política de gasto público con 5.1.
Las anclas de crecimiento, rotas
El análisis de estos datos va más allá de la simple estadística. Nydia Iglesias, directora de Análisis Político en Banamex, advierte que si bien las administraciones de Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum han evitado fracturar la estabilidad macroeconómica superficial, el verdadero daño se ha infligido en los cimientos que sostienen el crecimiento a largo plazo.
“El crecimiento real está ligado a las condiciones que ofrece el país para que la inversión —tanto pública como privada, nacional y extranjera— pueda florecer bajo reglas del juego claras”, apunta la especialista.
A decir de Iglesias, estas condiciones básicas han sufrido un desgaste severo debido a las constantes señales de las autoridades federales de estar dispuestas a modificar unilateralmente el marco normativo y revertir acuerdos ya establecidos en contratos con el sector privado.
El impacto de estas decisiones se propaga como una onda expansiva en el agua, mermando la confianza de sectores que van mucho más allá de los directamente afectados. En este escenario de incertidumbre, iniciativas de gran calado como la reforma judicial actúan como inhibidores directos del capital, dejando una tarea urgente para el país: devolver la certidumbre jurídica si no se quiere condenar a la economía al estancamiento.








