Lo que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador vendió como la “solución definitiva” al desabasto de medicamentos en México se ha transformado en un monumento a la ineficiencia. Inaugurado a bombo y platillo en diciembre de 2023 y heredado sin correcciones de fondo por la administración de Claudia Sheinbaum, el Centro Federal de Almacenamiento y Distribución de Insumos para la Salud (Cefedis) —la llamada Megafarmacia— opera hoy entre andenes desiertos, accesos colapsados y bodegas prácticamente vacías.
Un recorrido sobre el terreno confirma el fracaso logístico de la retórica oficialista: el megaproyecto de 425 mil metros cuadrados registra una actividad marginal que contrapone las promesas vertidas por el oficialismo con la realidad que enfrentan los pacientes del IMSS, ISSSTE e IMSS-Bienestar.
Retrato del abandono: socavones y andenes desiertos
El panorama en los accesos refleja el deterioro operativo del recinto:
Accesos colapsados: Una de las entradas principales permanece parcialmente bloqueada por el cascajo de un socavón formado a principios de 2026. Ante el riesgo, elementos de seguridad terminaron por cerrar el paso con tarimas y piedras, forzando a los escasos transportes a rodear la zona.
Operación fantasma: De los 50 andenes de carga y descarga en el ala oeste, la constante es la ausencia total de tráileres y personal. Vecinos de la colonia Santa Teresa señalan que el inmueble albergaba mayor movimiento comercial cuando pertenecía a la cadena departamental Liverpool.
Desechos expuestos: En los alrededores del bajopuente vial yacen empaques de medicamentos con papeletas de identificación visibles —con datos de lotes, laboratorios y destinos hospitalarios— abandonados por transportistas a la intemperie.
Testimonios contra la narrativa oficial
La versión interna de los operarios de Birmex contrasta violentamente con las observaciones del entorno local:
“Llegaba muy poco medicamento… las bodegas estaban un poco vacías. Mi hermana dejó el trabajo porque no pagaban bien. Ahorita yo creo que ya no hay nada ahí adentro; ya no se escucha el movimiento de antes.”
— Lindret Yamile, vecina colindante al perímetro del Cefedis.
Mientras el discurso de la Cuarta Transformación sostuvo que la Megafarmacia resolvería en horas cualquier faltante de fármacos a nivel nacional, la dinámica interna se redujo a la recepción y despacho inmediato de pedidos aislados, dejando inutilizada la capacidad real de almacenamiento del complejo.
El silencio en los andenes de Huehuetoca contrasta con las promesas incumplidas de un sistema de salud al nivel del primer mundo, consolidando a la Megafarmacia como un costoso símbolo de la improvisación administrativa.








