El Gobierno de México activó una estrategia nacional de vacunación para contener el brote de sarampión que ha dejado 740 casos confirmados en las primeras tres semanas del año y al menos 28 fallecimientos en el periodo 2025–2026.

La Secretaría de Salud informó que, como parte de la respuesta sanitaria, se han aplicado 14.3 millones de dosis de vacuna contra el sarampión en todo el país durante 2025 y 2026. Para ello, se habilitaron más de 21 mil centros de salud con capacidad para inmunizar a la población objetivo.

En medio del repunte de contagios, han surgido interrogantes frecuentes sobre quiénes deben vacunarse y en qué circunstancias está contraindicada la inmunización.

¿Quiénes deben vacunarse?

En México se emplean dos biológicos para prevenir el sarampión:

  • Vacuna triple viral (SRP), que protege contra sarampión, rubéola y parotiditis, destinada principalmente a población infantil.
  • Vacuna doble viral (SR), que cubre sarampión y rubéola, indicada para adolescentes y adultos que no cuentan con esquema completo o desconocen su antecedente de vacunación.

La recomendación general de la Secretaría de Salud es inmunizar a niñas y niños de seis meses a nueve años, así como a adolescentes y personas adultas de entre 10 y 49 años que no tengan completo el esquema de la SRP o no puedan confirmar haberlo recibido.

Casos en los que no se recomienda

Las mujeres embarazadas forman parte del grupo para el cual la vacunación está contraindicada. Tanto la SRP como la SR contienen virus vivos atenuados y, aunque la probabilidad es mínima, existe riesgo teórico de enfermedad asociada al biológico.

La guía oficial establece que, si se planea un embarazo, la vacuna debe aplicarse al menos un mes antes de la concepción. En caso de que una mujer reciba la vacuna sin saber que está embarazada, los especialistas recomiendan acudir a consulta médica y mantener el seguimiento prenatal habitual. Hasta ahora, no existe evidencia que vincule la aplicación accidental de estas vacunas durante el embarazo con un aumento en defectos congénitos.

Tampoco se aconseja la inmunización en personas con inmunosupresión grave —como pacientes en quimioterapia, receptores de trasplantes, personas con inmunodeficiencias primarias o bajo tratamientos inmunosupresores intensivos— ni en quienes hayan presentado reacciones alérgicas severas a dosis previas. Asimismo, se sugiere posponer la vacuna en caso de enfermedades agudas moderadas o graves.

Un virus de alta transmisibilidad

El sarampión es una infección viral altamente contagiosa que se propaga por medio de secreciones respiratorias expulsadas al toser, estornudar o hablar. El contacto cercano con una persona infectada es suficiente para transmitir el virus.

Los síntomas iniciales incluyen fiebre elevada, malestar general, congestión nasal e irritación ocular, seguidos de una erupción cutánea característica. Aunque en la mayoría de los casos la evolución es autolimitada, puede derivar en complicaciones severas, especialmente en menores de edad y personas sin inmunización.

Las autoridades sanitarias insisten en que la vacunación continúa siendo la herramienta más eficaz para frenar la transmisión y evitar desenlaces graves en el actual contexto epidemiológico.

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