México contabiliza 118 mil huérfanos por la pandemia de Covid-19, según un informe del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), el organismo del gobierno que asiste a los desamparados, lo que confirma que lidera los rankings mundiales en la materia.

Se trata de la primera cifra oficial sobre los niños, niñas y adolescentes que perdieron a su padre, madre o a ambos y revela el desafío que representa para las autoridades atender a este sector que se encuentra a la deriva, y afronta un horizonte incierto. Según un estudio de la prestigiosa revista científica británica The Lancet, dado a conocer en julio pasado, que incluyó a 21 países, donde se contabilizaron al menos 1.3 millones de huérfanos por la pandemia, México registró la cifra más alta de infantes en esta situación.

La publicación calculó que del 1 de marzo de 2020 hasta el 30 de abril de 2021 se contaron en México 131 mil 325 huérfanos en México por coronavirus, es decir, una estimación mayor, quizá porque no está actualizada e incluye también a personas que quedaron sin “cuidadores principales” (padrastros, tutores o abuelos).

En cuanto al balance global de huérfanos publicado por el DIF, la mayor parte (86,188) perdió a su padre y en menor medida (32,050) a su madre, y solo hubo 124 casos en que fueron privados de ambos.

La investigación fue realizada por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación, con información brindada por los sistemas locales del DIF.

Los autores distribuyeron millón y medio de cédulas de evaluación en los 32 estados del país, de las cuales el 90% ya fueron analizadas y solo 10% no han sido estudiadas todavía, por lo cual los números todavía pueden cambiar.

La directora general del DIF, Rocío García, señaló que “la mayoría de los menores en situación de orfandad sí cuentan con cuidados parentales” pero señaló que se prevé instalar una Mesa Interinstitucional de Atención Integral para este sector a fin de “unificar esfuerzos y orientar de mejor manera las políticas públicas a su favor”.

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Se pretende ofrecer a los huérfanos “un mejor panorama de vida” mediante el compromiso de las dependencias involucradas en la atención a ellos y sus familias.

“La información obtenida constituye un punto de partida para implementar acciones directas de atención hacia este sector vulnerable y atenuar, así, los efectos de la pandemia”, dijo García. “La importancia de la instalación de la Mesa radica en que, si bien ya existe una amplia gama de programas y servicios que se ofertan para niñas, niños y adolescentes en situación de orfandad, hace falta incorporarlos en una sola estrategia para fortalecer las acciones en su beneficio”, indicó la funcionaria.

Sin embargo, admitió la necesidad de “fortalecer las políticas públicas que aplica el gobierno federal para atender a grupos vulnerables como niñas, niños y adolescentes en situación de orfandad”.

El Sistema Nacional DIF cuenta con diferentes programas y acciones a favor de niños sin padres, en los que participan sus sedes en estados y municipios, como es el caso de los desayunos escolares, cuya entrega no se ha detenido a pesar de la pandemia.

“En medio de la contingencia sanitaria, la operación de los programas sociales ha sido permanente, pues la prioridad de la actual administración federal es garantizar que las personas en situación de vulnerabilidad puedan ejercer sus derechos a través de estos”, expuso.

Además, hubo otros mecanismos de apoyo, como la entrega de una ayuda económica para gastos funerarios a familiares de personas fallecidas.

El estudio de The Lancet arrojó que la muerte de los padres o cuidadores principales puede acarrear “graves consecuencias, pues las evidencias muestran que los niños que atraviesan por esta situación corren un mayor riesgo de sufrir problemas de salud mental, violencia física, emocional y sexual y pobreza familiar”.

México es el cuarto país con más mortalidad a nivel mundial por Covid-19, con más de 274.000 y 3,6 millones de contagios. 

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