Durante la rendición de su Segundo Informe de Gobierno en Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum se mostró respaldada por gobernadores, integrantes de su gabinete, ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y empresarios. Sin embargo, en el mapa político del evento destacaron ausencias de peso dentro del movimiento de la Cuarta Transformación: los senadores Adán Augusto López y Gerardo Fernández Noroña.
A diferencia del año anterior, donde ocuparon lugares en las primeras filas del recinto, en esta ocasión ambos legisladores y exaspirantes presidenciales no figuraron entre los asistentes. Tampoco se registró la presencia de Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente López Obrador.
La falta de Fernández Noroña trasciende en un contexto de tensiones internas, tras sus recientes reclamos públicos por el proceso de designación de la nueva presidencia en la Cámara Alta.
En contraste, la primera fila de Palacio Nacional exhibió la fuerza operativa del gabinete e invitados de alto nivel:
- Gabinete Federal: Marcelo Ebrard (Economía), Omar García Harfuch (SSPC), Rosa Icela Rodríguez (Gobernación), Roberto Velasco Álvarez (SRE), Luz Elena González (Energía), Edgar Amador (SHCP), Ricardo Trevilla Trejo (Defensa) y Raymundo Pedro Morales Ángeles (Semar).
- Poderes de la Unión y Organismos: Hugo Aguilar (SCJN), Raúl Bolaños (Cámara de Diputados), Higinio Martínez (Senado) y Ernestina Godoy (FGR).
- Suprema Corte: Las ministras Lenia Batres, Yasmín Esquivel, Loretta Ortiz y María Estela Ríos.
- Gubernaturas: Clara Brugada (CDMX), Delfina Gómez (Edomex), Pablo Lemus (Jalisco), Marina del Pilar Ávila (Baja California), Layda Sansores (Campeche), Teresa Jiménez (Aguascalientes), Eduardo Ramírez (Chiapas), Manolo Jiménez (Coahuila), Alfredo Ramírez Bedolla (Michoacán), Margarita González (Morelos) y Víctor Manuel Castro (Baja California Sur).
- Acompañamiento Familiar: Jesús María Tarriba, esposo de la mandataria; su madre, Annie Pardo; Moisés Selman y el hijo de Tarriba.
Frente a las especulaciones sobre fisuras en el partido guinda, Sheinbaum usó el cierre de su discurso para mandar un mensaje directo de cohesión interna y firmeza exterior: “Aquí no hay divisiones, aquí no hay rompimientos”, sostuvo la mandataria, al tiempo que reafirmó la cansina defensa de la soberanía nacional en la relación bilateral con Estados Unidos.








