El director de la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), Terrance Cole, advirtió que la acusación presentada contra el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, “es sólo el comienzo” de las acciones contra presuntos vínculos entre funcionarios mexicanos y el narcotráfico.

Durante una audiencia en el Senado de Estados Unidos, el funcionario sostuvo que desde hace años ha existido colusión entre grupos criminales y altos funcionarios en México, situación que —afirmó— ahora está bajo mayor atención de las autoridades estadounidenses.

Cole señaló que los servidores públicos que colaboran con organizaciones criminales también son responsables de la violencia y del tráfico de drogas hacia territorio estadounidense.

Las declaraciones surgieron luego de que el senador John Kennedy cuestionara los presuntos nexos de líderes políticos mexicanos con cárteles de la droga, al referirse al caso de Rocha Moya, acusado en Estados Unidos de mantener vínculos con el Cártel de Sinaloa y con la facción conocida como “Los Chapitos”.

De acuerdo con la acusación presentada por fiscales estadounidenses, dicha organización criminal habría favorecido a Rocha Moya durante la elección de 2021 mediante actos de intimidación, secuestro de adversarios políticos y robo de urnas.

Tras hacerse pública la acusación, Rocha Moya solicitó licencia temporal al cargo el pasado 1 de mayo. Posteriormente, el Congreso de Sinaloa nombró gobernadora interina a Yeraldine Bonilla Valverde.

En contraste, el secretario de Seguridad federal, Omar García Harfuch, aseguró durante la conferencia presidencial que el Gobierno de México no mantiene investigaciones abiertas contra el mandatario con licencia.

El funcionario afirmó que durante la actual administración federal no se detectaron conductas ilícitas relacionadas con Rocha Moya y destacó los resultados operativos en materia de seguridad.

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