El titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México (SRE), Marcelo Ebrard, afirmó en entrevista con The Washington Post que la Iniciativa Mérida “está muerta”, por lo que es necesario modificar los términos de la cooperación en materia de seguridad con el gobierno del presidente estadounidense, Joe Biden.

El canciller se refirió así al acuerdo firmado en 2007 por los entonces mandatarios de EE.UU., George W. Bush (2001-2009), y de México, Felipe Calderón (2006-2012), mediante el cual Washington ha proporcionado a las instituciones de seguridad y justicia del país latinoamericano más de 3,000 millones de dólares para la compra de equipos, armamento y capacitación.

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La Iniciativa Mérida se inscribió en el contexto de la guerra contra el narcotráfico, declarada en diciembre de 2006 por Calderón, que tuvo el fiel apoyo de Washington. Esta estrategia implicó la militarización de la seguridad pública en México, con el supuesto objetivo de combatir a los cárteles, pero terminó por fragmentar a las organizaciones criminales, disparando los índices de asesinatos y multiplicando las violaciones a los derechos humanos en la nación.

“La Iniciativa Mérida está muerta. No funciona”, declaró Ebrard al citado medio estadounidense.

Para el canciller mexicano, la cooperación bilateral entre las administraciones de Andrés Manuel López Obrador y Joe Biden está en proceso de construir términos distintos. “Ahora estamos en otra era”, agregó Ebrard.

Fin de la guerra contra el narcotráfico

López Obrador declaró el fin de la guerra contra el narcotráfico, ante los resultados desastrosos para frenar la violencia en el país latinoamericano. Aunque el mandatario mantiene la militarización de la seguridad pública en el territorio, mediante el despliegue de la Guardia Nacional y las Fuerzas Armadas, su administración ha dejado de dar prioridad a la captura de cabecillas criminales, una constante en los sexenios anteriores.

En ese sentido, Ebrard hizo hincapié en que los recursos destinados a la Iniciativa Mérida no han impactado en la reducción de la violencia en México, ni en la disminución del tráfico de drogas ilegales con destino a EE.UU.

“Ha habido un enorme aumento de la violencia”, apuntó el canciller. “No hemos reducido ni el tráfico, ni el uso indebido de drogas”, agregó.

En 2008, México registró 14,006 homicidios. Diez años después, la nación reportó 36,685 asesinatos y mantuvo esa tendencia al alza hasta el 2020, con 36,579 crímenes contra la vida ese último año, contabilizados de manera preliminar por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

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