Estados Unidos acude este martes a las urnas en unas elecciones de medio mandato decisivas. Los comicios no solo definirán el control del Congreso, sino que podrían sellar el punto final de una convulsa era política dominada por el presidente Donald Trump.

Más de 54 millones de electores ya emitieron su sufragio de forma anticipada, de acuerdo con el Laboratorio de Elecciones de la Universidad de Florida. De acuerdo con múltiples sondeos, el elevado costo de vida se posicionó como la principal preocupación de los votantes al momento de decidir su papeleta.

“Creo que son las elecciones de mitad de mandato más importantes de nuestra vida”, afirmó Trump ayer desde el Monumento a Lincoln.

A sus 80 años de edad, el mandatario republicano —impedido constitucionalmente para buscar la reelección— enfrenta un nivel de aprobación en mínimos históricos, situándose en torno al 32%, según mediciones de la firma Ipsos.

Con proyecciones que anticipan la pérdida de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes, la atención se concentra en el Senado. En la Cámara Alta, los demócratas necesitan sumar cuatro escaños netos para asumir el control, un escenario que a principios de año se vislumbraba improbable.

Un resultado adverso dejaría a Trump atado a un Gobierno dividido, expuesto a citatorios, fiscalización del presupuesto y bloqueos en ratificaciones clave por parte de la oposición. Sin embargo, el trasfondo central de la jornada es el veredicto ciudadano sobre la vigencia del movimiento trumpista.

Junto a la renovación legislativa, los electores definirán hoy 36 de las 50 gubernaturas del país.

“Si las elecciones se desarrollan más o menos como indican las encuestas, entonces, en cierto modo, estas marcarían el fin de la Era Trump”, señaló Nate Silver, analista de datos del Silver Bulletin, en entrevista con The New York Times.

El descontento por la inflación amenaza con golpear las filas republicanas en bastiones históricos como Texas —núcleo del nacional-populismo de Trump— y en estados agrícolas como Kansas, severamente afectados por las políticas comerciales de la actual administración.

Claves del proceso: lo que se define en las urnas

  • Control del Congreso: Los republicanos intentan retener la mayoría en ambas cámaras para sostener la agenda presidencial, mientras los demócratas buscan recuperar al menos un contrapeso legislativo.
  • Gubernaturas en disputa: Están en juego 36 de los 50 gobiernos estatales. Actualmente la correlación de fuerzas es de 26 gobernadores republicanos frente a 24 demócratas.
  • Política económica y migratoria: Una victoria demócrata abriría la puerta a modificaciones sustanciales en impuestos, gasto público, aranceles y la estrategia migratoria.
  • Fiscalización al Ejecutivo: El dominio demócrata en la Cámara Baja activaría comités de investigación,solicitudes de documentación oficial y citatorios a integrantes del gabinete.
  • Ratificación de nombramientos: El mapa del Senado determinará la aprobación de jueces federales,cargos de gabinete y eventuales vacantes en la Suprema Corte.

El “Efecto Guacamole”: la agenda prioritaria para México

  • Intercambio comercial: Mantener el acceso preferencial al principal socio exportador de México y frenar la imposición de nuevos aranceles unilateralmente.
  • Certidumbre en el T-MEC: Brindar estabilidad a los flujos de inversión, las exportaciones mexicanas y las cadenas integradas de producción.
  • Cooperación en seguridad: Sostener la agenda bilateral antinarcóticos sin ceder ante intromisiones unilaterales de Washington.
  • Gestión migratoria: Atender la contención del flujo regional y la logística para la recepción de personas repatriadas.
  • Equilibrio político: Preservar el margen de maniobra diplomática frente a la Casa Blanca,independientemente de la nueva distribución de poder en el Capitolio.

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