Estados Unidos dio a conocer su Estrategia Nacional de Control de Drogas 2026, documento en el que identifica a México como eje central del flujo de narcóticos hacia su territorio y advierte que los cárteles ejercen control en amplias zonas, desafiando la autoridad del Estado mexicano.

El plan, presentado el 4 de mayo y con una extensión de 195 páginas, menciona a México en 31 ocasiones. En su diagnóstico, señala que organizaciones criminales operan con altos niveles de impunidad y recurren a violencia extrema para asegurar rutas de tráfico hacia territorio estadounidense.

La estrategia establece tres prioridades en la frontera sur: desarticular a los cárteles, fortalecer la seguridad fronteriza y consolidar la cooperación bilateral con México. En este último rubro, Washington plantea acuerdos diplomáticos sujetos a resultados verificables, que incluyen intercambio de inteligencia y ejecución de operaciones conjuntas contra redes criminales.

El documento también prevé el endurecimiento de sanciones económicas por parte del Departamento del Tesoro contra líderes de cárteles y sus estructuras financieras, con el objetivo de debilitar su capacidad operativa.

Asimismo, reconoce el flujo ilícito de armas hacia México como un factor crítico en la violencia. En respuesta, el Departamento de Seguridad Interior y la Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos intensificarán investigaciones para desmantelar estas redes de suministro.

La estrategia inicia con un posicionamiento del presidente estadounidense, quien afirma el fin de políticas permisivas frente al tráfico de drogas, al que califica como una amenaza directa contra su país.

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