La disputa económica entre Washington y Ottawa escaló a un nuevo nivel de tensión. La Casa Blanca oficializó una serie de medidas drásticas contra el comercio canadiense, en respuesta a lo que el gobierno estadounidense califica como prácticas desleales y actos de “discriminación” hacia sus exportaciones.

El presidente Donald Trump firmó cinco proclamaciones ejecutivas dirigidas a vetar el ingreso de diversos productos canadienses y a reajustar los esquemas arancelarios vigentes. De acuerdo con el Ejecutivo norteamericano, las acciones responden directamente a las recientes represalias dictadas por Canadá, país al que acusan de mantener trabas injustificadas en sectores clave como el lácteo y el automotriz, catálogo que el mandatario estadounidense tildó abiertamente de “estafa comercial”.

Contraataque dólar por dólar

La maniobra de Washington ocurre de manera posterior a que Ottawa aplicara gravámenes de respuesta sobre exportaciones estadounidenses valoradas en cerca de 20.000 millones de dólares. El paquete canadiense afectó principalmente al acero, los insumos lácteos y la maquinaria agrícola, bajo la consigna oficial de equiparar las tarifas aplicadas por Estados Unidos bajo la Sección 338 “dólar por dólar”.

Ante este escenario, la orden firmada por Trump establece la prohibición total de importación para determinados artículos canadienses que ya se encontraban gravados con una tasa del 50 %, incluyendo bebidas alcohólicas y derivados lácteos.

Reajuste a la lista de gravámenes

Además del veto directo, la Casa Blanca modificó el listado regulatorio aprobado el pasado 20 de julio. Se excluyeron del cobro de aranceles insumos básicos como la sal de roca y el cemento, pero se incorporaron nuevos rubros, abarcando desde vehículos todoterreno hasta una gama más amplia de productos agropecuarios.

El calendario trazado por la administración estadounidense establece que las reconfiguraciones en las listas de productos gravados entrarán en vigor a partir del 15 de septiembre, mientras que los vetos y prohibiciones de importación absoluta comenzarán a aplicarse el 29 de septiembre.

Blindaje al mercado interno

Desde la Casa Blanca defendieron la decisión argumentando la necesidad de proteger a los productores, fabricantes y trabajadores locales, buscando restablecer un esquema de “reciprocidad comercial”. En esa misma línea, recordaron que se mantiene la directriz de excluir a los bienes canadienses de los contratos de la Administración de Servicios Generales (GSA), un fondo gubernamental que supera los 50.000 millones de dólares al año.

El gobierno estadounidense recriminó que, en los últimos 18 meses, únicamente Canadá y China optaron por escalar el conflicto arancelario mediante represalias directas, rechazando la vía de la negociación bilateral para alcanzar nuevos acuerdos económicos.

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