El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) emitió una advertencia directa a las naciones de la región para exigir el retiro inmediato de las fuerzas militares estadounidenses de sus territorios, bajo la amenaza de emprender acciones bélicas de gran escala en caso de negativa.
Yadollah Javani, jefe adjunto de Asuntos Políticos del CGRI, emplazó a los gobiernos árabes a recuperar el control de las instalaciones militares utilizadas por Washington. El mando iraní aseveró que las capacidades tácticas de Teherán permiten alcanzar cualquier punto estratégico en naciones como Kuwait, Baréin o Jordania si sus territorios son empleados para coordinar operaciones de la armada o aviación estadounidense.
El pronunciamiento ocurre tras una serie de bombardeos ejecutados por el Mando Central de Estados Unidos contra posiciones de la Guardia Revolucionaria en las provincias iraníes de Sistán, Baluchistán y Hormozgán. Las autoridades norteamericanas justificaron los ataques aéreos al señalar presuntas maniobras de Irán para colocar minas navales en las rutas marítimas del estrecho de Ormuz.
En respuesta a la ofensiva estadounidense, las Fuerzas Armadas de la República Islámica desplegaron un contraataque coordinado con misiles y vehículos aéreos no tripulados (drones) contra objetivos militares de EE. UU. en la zona, consolidando un nuevo capítulo de confrontación directa en Oriente Medio.








