En un encuentro privado celebrado en el hemiciclo «Sainte-Bernadette» del santuario de Nuestra Señora de Lourdes, el Papa sostuvo una reunión clave con los obispos franceses en el marco de su viaje apostólico. Ante la jerarquía eclesiástica, el pontífice exigió mantener la «máxima vigilancia» frente al flagelo de los abusos a menores y exhortó a la Iglesia a alzar una voz profética frente a la crisis social en Occidente.

Previo al mensaje central, el Papa se detuvo ante la fotografía de una escultura que simboliza a las víctimas de abusos clericales, reafirmando que el camino de la justicia, la escucha, la verdad y la reparación debe mantenerse sin titubeos.

Durante la sesión a puerta cerrada —en la que el cardenal Jean-Marc Aveline, presidente de la Conferencia Episcopal Francesa, ofreció un diagnóstico de la Iglesia local—, el Papa leyó un extenso discurso en el que advirtió sobre el panorama actual en Europa.

“Os invito a estar atentos para defender la libertad y el derecho de la Iglesia a evangelizar, a educar en la verdadera libertad y a practicar públicamente el culto, para que, de manera visible, se pueda ejercer la caridad en nombre de Jesucristo.“, dijo el Santo Padre.

Los ejes centrales del mensaje papal:

  • Freno a la polarización: El Papa alertó sobre un Occidente marcado por una «inquietante polarización», el declive de la fraternidad y de la cordialidad, así como el recrudecimiento de la violencia, la pobreza y las desigualdades sociales.
  • Voz profética y laicidad: Recordó que la Iglesia posee por naturaleza una autoridad profética que tiene derecho a estar presente en el debate público, instando a los obispos a defender la libertad de culto y el derecho a evangelizar en el particular contexto de la laicidad francesa.
  • Juventud y educación: Subrayó la importancia de acoger a los jóvenes en comunidades dinámicas y pidió que los centros educativos católicos —aun abiertos a quienes no profesan la fe— no renuncien a un proyecto centrado en Cristo y en el desarrollo integral de la persona.
  • Renovación familiar: Señaló que profundizar en la vida de fe dentro de los hogares es una de las claves fundamentales para superar las crisis actuales de la sociedad y el descenso de vocaciones.

Para concluir, el Obispo de Roma pidió a los pastores no ceder al cansancio ni a la resignación, invitándolos a reconocer los errores con amor a la verdad y a impulsar con audacia la misión evangelizadora en tierras francesas.

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