Del 22 al 28 de septiembre, Nueva York acoge el 81.º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Bajo el lema de restaurar la confianza global, cerca de 130 líderes mundiales se reúnen para debatir sobre desarrollo sostenible, inteligencia artificial y cambio climático. Sin embargo, el centro de gravedad geopolítico apunta hacia América Latina y el cariz intervencionista de la política exterior estadounidense.

El retorno de Washington y la tensión regional

Las expectativas están puestas en el discurso del presidente de EE. UU., Donald Trump, cuya administración impulsa el denominado Corolario Trump a la Doctrina Monroe —o ‘Doctrina Donroe’—. Este enfoque prioriza el acceso a materias primas estratégicas, como lo evidencia el reciente acuerdo petrolero con Venezuela, respaldado por sanciones económicas, aranceles y la consolidación de la Coalición de las Américas contra los Cárteles (A3C).

Esta estrategia militarizada, amparada bajo el argumento de combatir el “narcoterrorismo”, divide a la región. Mientras que gobiernos como los de Argentina, Perú (bajo Keiko Fujimori) y Ecuador respaldan los operativos conjuntos, mandatarios como Claudia Sheinbaum (México) y Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil) lideran un bloque crítico ante la vulneración de la soberanía nacional.

El cara a cara entre Delcy Rodríguez y Donald Trump

Uno de los momentos más esperados de la cumbre es la presencia de la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, quien arribó a Nueva York a ocho meses de la intervención militar en Caracas y el arresto de Nicolás Maduro.

La mandataria venezolana ha optado por los canales diplomáticos, lo que le ha valido elogios de la Casa Blanca. Fuentes diplomáticas confirmaron que la agenda contempla un posible encuentro bilateral este lunes 22 de septiembre para discutir temas energéticos y de cooperación bilateral al margen de las sesiones oficiales.

Sucesión en la ONU y crisis en Asia Occidental

El debate en la ONU también estará marcado por la elección del próximo secretario general. Conforme al principio de rotación regional, la sucesión de António Guterres recaerá sobre un perfil de Latinoamérica, el Caribe o África. La contienda cuenta con seis aspirantes, tras el retiro de la candidatura de la expresidenta chilena Michelle Bachelet debido al complejo panorama internacional.

Paralelamente, la crisis en Asia occidental —tras ocho meses de conflicto abierto entre EE. UU. e Irán que mantiene bloqueado el estrecho de Ormuz— obligará a Washington a sostener reuniones informales con los estados del Golfo para evaluar el impacto en las cadenas de suministro energético global.

¿Te interesa profundizar en alguno de los perfiles que compiten por la Secretaría General de la ONU o en el impacto económico del acuerdo petrolero con Venezuela?

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