Desde este sábado, trascendió que, Javier Jiménez Espriú, había presentado su renuncia al cargo de secretario de Comunicaciones y Transportes, aunque la dependencia afirma que no hay información al respecto.

Desde antes de tomar el cargo como titular de la SCT, reconoció que era miembro suplente del Consejo de Administración de Idesa, de la que es socia su esposa.

Hay que señalar que hubo un acuerdo entre Pemex y las empresas Braskem –filial de Odebrecht- e Idesa, por más de mil 900 millones de pesos, en la que Pemex vendería materia prima barata a estas empresas, asociadas en el proyecto Etileno XXI.

En junio del 2018, Jiménez Espriú aclaró que, Idesa es propiedad de la familia de su esposa y ella al igual que sus hermanos, son integrantes de Consejo de Administración, el hoy funcionario era consejero suplente, sin embargo, ha negado haber incurrido en actos de corrupción.

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Además Jiménez Espriú, estuvo en el ojo del huracán por no “mencionar” en su declaración patrimonial un departamento en Houston con valor de 6.6 millones de pesos; aunque después aclaró que era de su hijo, Javier Jiménez González quien no había hecho el trámite, por lo que entonces seguía apareciendo él cómo dueño.

Aunque en redes sociales ya se mencionan nombres para sustituir a Javier Jiménez Espriú, como el del coordinador de asesores Lázaro Cárdenas Batel, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes solo ha guardado silencio, ni lo confirma pero tampoco lo desmiente.

Recientemente el secretario también ha recibido críticas y acusaciones de Jaime Bonilla, gobernador de Baja California, quien los calificó como un “gángster” por enviar a la Guardia Nacional (GN) a recuperar una caseta entre Tijuana y Rosarito y ya pidió su cabeza.

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