Agencia Reforma

Mientras en Estados Unidos el Presidente Joe Biden presentó un plan de respuesta al virus, que incluye una colaboración más estrecha con los estados para ampliar la vacunación, el Gobierno federal en México centraliza la operación.

La nueva gestión federal en EU busca acelerar el ritmo de vacunación proporcionando más fondos a las administraciones estatales y creando más puntos de inoculación, incluidos estadios, centros de convenciones y farmacias.

Además, brindará a los estados proyecciones más claras sobre la disponibilidad de dosis para que planifiquen su implementación, y solicitará a la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias que reembolse a los estados el costo de usar sus Guardias Nacionales para establecer centros de vacunación.

Incluso, la farmacéutica Pfizer se dijo dispuesta a vender su vacuna directamente a los estados de EU.

En contraste, el Gobierno mexicano mantiene un control centralizado del programa de vacunación, en el que no participan las autoridades estatales, y decide dónde y cómo deben vacunarse los ciudadanos de cada entidad.

El Gobernador de Yucatán, Mauricio Vila, titular de la Comisión de Salud de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), reclamó al Gobierno central que decida de manera unilateral sobre la vacunación en el País.

“Hace 15 días nos dijeron que los estados sí íbamos a poder adquirir vacunas, que esperáramos los lineamientos del Insabi, y ahora nos dicen que no, pues contraviene el plan de vacunación a nivel nacional”, explicó Vila.

Enrique Martínez, director del Instituto de Investigación e Innovación Farmacéutica (Inefam), demandó una mejor colaboración con los estados.

“Es evidente el manejo político detrás de todo esto y la centralización innecesaria. No se tiene una estrategia, son improvisaciones sobre la marcha”, reprochó.

El subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, dijo que si cada estado pone sus vacunas, el impacto del plan se diluiría.

“Desde el punto de vista técnico, el lineamiento es recomendar que eso no se haga, porque cada quien va por la suya y no estamos hablando de una estrategia de Estado, como si no fuéramos un País y simplemente fuéramos una comunidad desordenada, anárquica”, externó.

“Qué tal si en un estado, ahora fueran los municipios los que quieren comprar la vacuna y cada uno la pone de la manera que quisiera. Experimentarían directamente la consecuencia de ese desorden en donde cada quien quisiera hacer su voluntad de acuerdo con distintos modelos de la salud pública”, argumentó López-Gatell.

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