La República Democrática del Congo enfrenta un nuevo brote de ébola que ya provocó la muerte de al menos 80 personas en la provincia oriental de Ituri, mientras las autoridades sanitarias advierten sobre el riesgo de expansión hacia países vecinos como Uganda y Sudán del Sur.

El virus detectado corresponde a la variante Bundibugyo, una cepa altamente contagiosa para la que actualmente no existen vacunas ni tratamientos aprobados. La enfermedad se transmite mediante contacto con fluidos corporales y representa una amenaza severa para comunidades con limitado acceso a servicios médicos.

De acuerdo con reportes de organismos sanitarios africanos, hasta el pasado viernes se contabilizaban 246 casos sospechosos y 65 fallecimientos confirmados, aunque las cifras continúan en aumento conforme avanzan las investigaciones epidemiológicas.

Se trata del décimo séptimo brote de ébola registrado en territorio congoleño desde la aparición de la enfermedad en 1976. Aunque el padecimiento no es frecuente, mantiene una elevada letalidad y puede causar complicaciones severas en cuestión de días.

La propagación del virus ya encendió las alertas regionales debido a la cercanía de las zonas afectadas con las fronteras de Uganda y Sudán del Sur. Habitantes de las comunidades afectadas demandan apoyo urgente ante la insuficiencia de personal médico, medicamentos y equipo especializado.

Las autoridades de salud enfrentan además dificultades logísticas para trasladar recursos a las regiones más golpeadas, donde el brote se concentra en tres áreas sanitarias de Ituri.

La Organización Mundial de la Salud identifica tres variantes responsables de los mayores brotes de ébola: Ébola, Sudán y Bundibugyo. Esta última, presente en la actual emergencia sanitaria, carece de vacunas autorizadas, aunque existen investigaciones en desarrollo.

El virus puede transmitirse de animales a humanos mediante contacto con sangre o secreciones de especies infectadas como murciélagos, chimpancés y monos. Entre personas, el contagio ocurre por contacto directo con fluidos corporales o superficies contaminadas.

Los síntomas incluyen fiebre, debilidad extrema, dolor muscular, vómitos, diarrea, dolor abdominal y afectaciones neurológicas como confusión, irritabilidad y agresividad. El periodo de incubación oscila entre dos y 21 días

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