El Senado de Estados Unidos, bajo mayoría republicana, rechazó una resolución promovida por legisladores demócratas que buscaba limitar la capacidad del presidente Donald Trump para emprender acciones militares contra Cuba sin aval del Congreso.
La votación se resolvió con 51 sufragios a favor y 47 en contra, en una línea prácticamente partidista. La maniobra, de carácter procedimental, impidió avanzar una iniciativa sobre poderes de guerra, al sostener los republicanos que no existen hostilidades activas entre Washington y la isla, de acuerdo con Reuters.
El senador demócrata Tim Kaine, impulsor de la propuesta, argumentó que las medidas de Estados Unidos para frenar el suministro de combustible a Cuba constituyen una forma de acción militar. “Si una nación hiciera a Estados Unidos lo que nosotros hacemos a Cuba, lo consideraríamos un acto de guerra”, sostuvo previo a la votación.
Derrotas legislativas en serie
El revés sobre Cuba se suma a una cadena de intentos fallidos en el Senado para restringir el uso de la fuerza por parte del Ejecutivo. En meses recientes, propuestas similares relacionadas con Irán y Venezuela también han sido bloqueadas.
Durante la actual administración, fuerzas estadounidenses han ejecutado operaciones contra presuntas “narcolanchas” en el Caribe y el Pacífico, además de intervenciones en Venezuela y acciones conjuntas con Israel contra Irán, sin autorización explícita del Congreso.
De acuerdo con Politico, el Legislativo prevé retomar en breve el debate sobre Irán, con nuevas votaciones en ambas cámaras para intentar acotar la capacidad militar del presidente.
Aunque la Constitución estadounidense otorga al Congreso la facultad de declarar la guerra, la Casa Blanca sostiene que el mandatario puede ordenar operaciones limitadas o responder a amenazas inmediatas en su calidad de comandante en jefe.
Escalada con Cuba
El 29 de enero, Donald Trump firmó una orden ejecutiva que declara “emergencia nacional” ante lo que Washington califica como una amenaza “inusual y extraordinaria” proveniente de Cuba. El documento acusa a La Habana de vínculos con países hostiles, así como de permitir presencia militar e inteligencia de Rusia y China.
Como parte de esas medidas, se anunciaron aranceles a países que comercialicen petróleo con la isla y posibles represalias contra quienes incumplan la disposición.
El gobierno cubano ha rechazado las acusaciones y advirtió que defenderá su soberanía. En respuesta, el presidente de la isla calificó las acciones de Washington como una escalada de carácter “criminal” y “genocida”.
El endurecimiento ocurre en el marco de un embargo económico vigente desde hace más de seis décadas, recientemente reforzado con nuevas sanciones unilaterales.







