Un presunto móvil económico ligado al robo de criptomonedas desencadenó el homicidio del tecladista Jonathan Meléndez Ochoa, integrante de la agrupación musical Camilo Séptimo, junto con dos familiares y una empleada doméstica. Las investigaciones de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) señalan como responsable intelectual y material al ciudadano argentino Diego Sebastián “N”, de 51 años, quien fue detenido junto a su chofer, Gerardo “N”.
De acuerdo con el informe de la representación social, Diego Sebastián “N” era socio comercial del músico en un negocio de administración de rentas vacacionales. Aprovechando la relación de confianza, el presunto agresor ingresó al domicilio de las víctimas con la certeza de sustraer una “caja fría” que contenía un millonario botín en bitcoins. Para ejecutar el robo, habría prometido un pago de dos millones de pesos a su chofer.
Las indagatorias revelaron que, tras consumar la agresión armada en la vivienda, el imputado se trasladó a un establecimiento de alimentos en la Ciudad de México para cenar tacos. Al percatarse de que el local no brindaba servicio, se dirigió hacia la colonia Del Valle. Su trayectoria y desplazamientos quedaron registrados en los sistemas de videovigilancia de la zona.
El hallazgo de las víctimas
En la inspección del inmueble, peritos de la fiscalía localizaron en la planta alta el cuerpo de Jonathan Meléndez Ochoa sobre un sofá de la recámara principal, con un disparo en la cabeza, amordazado y maniatado con cinta adhesiva. En la zona del baño de esa misma habitación se encontró el cuerpo de su esposa, Ana Paula Barragán, bajo el mismo procedimiento de sujeción, con su hija de tres años sobre sus piernas.
En el nivel inferior fue localizado el cadáver de la empleada doméstica, Aleyda Romero, quien presentaba una herida de bala en la espalda y signos de inmovilización. Asimismo, en otro baño se halló a la mascota de la familia, un perro con el hocico encintado y un disparo en el cráneo.
Un menor de cinco años de edad, hijo del matrimonio, resultó ser el único sobreviviente del ataque al resguardarse debajo de una cama durante los hechos. Personal especializado verificó que no presentaba lesiones físicas visibles y procedió a entregarlo a sus abuelos maternos.
Los detenidos quedaron a disposición de la autoridad judicial correspondiente para determinar su situación jurídica.








