El presidente del Parlamento de Irán, Mohammad Bagher Ghalibaf, lanzó un duro aviso a Washington: cualquier ofensiva contra intereses iraníes provocará ataques inmediatos contra las plataformas e infraestructura energética de empresas estadounidenses en la región.
A través de la red social X, Ghalibaf enfatizó la fragilidad de las operaciones hidrocarburíferas norteamericanas en Oriente Medio. “La cadena de producción de petróleo y gas es extensa, accesible y vulnerable. Las empresas estadounidenses que operan en estas instalaciones comparten esa vulnerabilidad. Ataquen nuestros activos y serán atacados”, sentenció, recordando además las embestidas previas contra bases militares norteamericanas.
El alto funcionario acompañó su advertencia con la frase “La década perdida para la economía estadounidense se aproxima” y atribuyó la tensión a las decisiones de altos mandos en Washington.
La declaración surge como respuesta directa al secretario de Guerra de EE. UU., Pete Hegseth, quien previamente amenazó con la destrucción sistemática de la flota mercante iraní si Teherán agredía a la Armada de su país.
El choque verbal sucede tras jornadas de violencia en alta mar. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) se adjudicó el impacto de misiles balísticos contra un portaviones y un destructor estadounidenses. Dichos bombardeos ocurrieron en represalia por las acciones del Comando Central de EE. UU. (CENTCOM), que destruyó tres buques petroleros iraníes tras agresiones previas a patrullas norteamericanas.
Desde finales de febrero, la alianza militar entre Washington y Tel Aviv mantiene una constante y peligrosa fricción bélica con Teherán, donde cada ofensiva es respondida con ataques directos a posiciones militares e intereses estratégicos de EE. UU. en Oriente Medio.








