El financiamiento público en México mantendrá una velocidad de contratación acelerada durante el próximo ejercicio fiscal. De acuerdo con las proyecciones contenidas en el Paquete Económico 2027 presentadas por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), el país requerirá un endeudamiento interno de hasta un billón 700 mil millones de pesos, cifra que equivale a un ritmo de contratación de deuda cercano a los 10 millones de dólares cada 60 minutos.

Para la obtención de estos recursos, la dependencia federal recurrirá a la emisión de valores en el mercado nacional, la contratación de créditos directos y diversos instrumentos financieros del sector público.

El destino de los recursos

La contratación de estos pasivos responde principalmente a la necesidad de respaldar el gasto social del Gobierno Federal, bolsa para la cual se contempla un presupuesto de un billón 25 mil millones de pesos. Entre los programas prioritarios destacan:

  • Pensión para Adultos Mayores: Se proyecta una partida de 543 mil 498.4 millones de pesos con la meta de cubrir al 96.8 % de la población objetivo.
  • Becas Benito Juárez: Representan el segundo concepto con mayor asignación en el rubro de Bienestar, sumando 190 mil 551.9 millones de pesos.

A la par del gasto social, 560 mil 172.6 millones de pesos de la deuda contratada se destinarán a proyectos de infraestructura y operatividad de dependencias clave, entre ellos:

  • Desarrollo de nuevas rutas ferroviarias, infraestructura hidráulica, red carretera y puentes.
  • Asignaciones para la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa) y la Secretaría de Marina (Marina).
  • Presupuesto operativo para Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

Estructura y metas fiscales

El titular de la SHCP, Édgar Amador, precisó al presentar el proyecto que la estrategia priorizará el mercado local: el 84.8 % de los requerimientos financieros corresponderá a deuda interna, dejando únicamente el 15.2 % a fuentes crediticias internacionales.

Hacienda busca ubicar el déficit fiscal en un 3.9 % del Producto Interno Bruto (PIB) para garantizar la estabilidad de las finanzas en el mediano plazo. Para equilibrar el balance, la administración proyecta alcanzar una recaudación tributaria equivalente al 15.9 % del PIB —lo que representaría un máximo histórico—, complementada con un 2.5 % de ingresos petroleros y un 1.3 % proveniente de fuentes no tributarias.

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