• El fabricante alemán anuncia gastos extraordinarios por 11,500 mdd. principalmente relacionados con la marca de coches deportivos, que atraviesa dificultades.

Ayer viernes, Volkswagen anunció gastos extraordinarios por valor de 10,000 millones de euros (11,500 millones de dólares), principalmente relacionados con la marca de coches deportivos Porsche, que atraviesa dificultades. Esto agrava la crisis del segundo mayor fabricante de automóviles del mundo, una situación que ya ha desencadenado la mayor reestructuración en la historia del grupo.

Esta advertencia sobre los beneficios profundiza la crisis de Volkswagen, uno de los gigantes industriales más emblemáticos de Europa, y pone de manifiesto las dificultades del continente ante los cambios en el complejo panorama geopolítico que afecta a sus dos principales socios comerciales: Estados Unidos y China.

La noticia genera incertidumbre en torno a Porsche, marca duramente golpeada por los aranceles estadounidenses y el desplome de la demanda de marcas de lujo extranjeras en China; una combinación que ha creado una “tormenta perfecta” para esta división, la cual registró un margen de beneficio de apenas el 1.1% el año pasado.

Estos ajustes contables, acompañados de la advertencia de beneficios, se producen dos semanas después de que la empresa acordara un importante plan de transformación con sus accionistas, que incluye la eliminación de otros 50,000 puestos de trabajo, la simplificación de su estructura y el posible cierre de plantas.

Tras haber dependido en gran medida de China y Estados Unidos, Volkswagen se ha visto presionada por cambios drásticos en ambos mercados, incluidos los aranceles a las importaciones en EE. UU. y el retroceso en China, país donde perdió el liderazgo como principal fabricante de automóviles en 2024.

“No tenemos tiempo que perder”, afirmó el director financiero, Arno Antlitz, en un memorando interno al que tuvo acceso Reuters, citando una contracción del 20% en China —el mayor mercado automovilístico del mundo—, la creciente presencia de rivales asiáticos en Europa y el aumento de las ventas de coches eléctricos, que son menos rentables.

“No hay señales de consolidación”, añadió en referencia a China. “No podemos escapar a esta tendencia”.

Las acciones de Volkswagen cerraron con una caída del 5.6%, mientras que las de Porsche bajaron un 3.3%. Porsche SE, el principal accionista de Volkswagen, también rebajó sus previsiones, lo que provocó un descenso del 4.9% en sus propias acciones. Alrededor de 6,000 millones de euros de los cargos por deterioro se derivan de nuevas hipótesis a medio plazo para Porsche —empresa de la que Volkswagen posee el 75%—, lo que refleja unas expectativas generales más bajas para el negocio, que ya ha reducido su red de concesionarios en China.

Volkswagen, que también engloba marcas como Audi, Škoda y SEAT, prevé ahora un margen de beneficio máximo del 1% para 2026, frente a sus anteriores estimaciones de márgenes de entre el 4.0% y el 5.5%. Por su parte, los analistas esperan, de media, un margen del 4.1%.

La compañía advirtió de un “mayor deterioro del entorno de mercado, especialmente en China, así como de un cambio acelerado en la demanda a favor de los vehículos eléctricos de batería”.

Esto, según señaló, conllevaría unas expectativas más bajas para las marcas de turismos Audi y Volkswagen.

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