La contralora general del gabinete de Cuitláhuac García Jiménez es la que se ha ganado la opinión más negativa entre la sociedad jarocha debido a que es el elemento más flojo y menos eficiente de todo ese grupo de colaboradores. La licenciada Leslie Garibo Puga es la funcionaria local que seguramente sale a relucir en las diversas instancias del gobierno federal cada vez que surge alguna noticia sobre las irregularidades en las dependencias o sobre la falta de resultados del gobierno veracruzano en estos nueve meses de gestión.

El mandatario estatal debiera hacer a un lado a un gris personaje que no muestra un compromiso de trabajo con él y tampoco con la población que emitió el voto en favor de la propuesta morenista para gobernar Veracruz.

La primera ausencia que ella mostró fue cuando se observó una epidemia de despidos masivos de trabajadores, sin importar sus años de antigüedad, sus capacidades y sus derechos laborales en prácticamente todas las áreas. La contralora no quiso ver nada de esto, como tampoco de la llegada a los distintos cargos de individuos sin mérito alguno o sin documentos que acreditaran estudios profesionales. Valieron más las recomendaciones por haber realizado actividades políticas. Así perjudicaron y sacaron de la nómina a madres solteras, personas a punto de jubilarse y a empleados con capacitación y especialización pagada en años previos con recursos del erario. 

Tampoco vio nada cuando se presentaron los escándalos de nepotismo en los primeros niveles de la secretaría del trabajo y de la SEFIPLAN (la secretaria Argüelles y el subsecretario Guerrero), casos que llegaron incluso al presidente de la república y le ocasionaron al gobernante graves distanciamientos con el mandatario nacional. Leslie siempre consiguió justificaciones absurdas o infantiles para salir del paso o para hacer gracioso mutis.  

Dos casos más, con mayor estridencia, opacidad y gravedad, fueron las millonarias asignaciones directas de contratos a vil dedazo, una con sobreprecios en la adquisición o arrendamiento de patrullas policiacas, y la otra, para adquirir medicamentos para el sector salud, mediante contratos celebrados con empresas vinculadas al súper delegado federal del bienestar en Jalisco, quien pretendió ser de la cuarta transformación con doble cachucha: la de funcionario y la de proveedor oficial. En este último sector, la contralora tampoco supo de las frecuentes muestras de nepotismo de su titular.

Salvo el porte y la vestimenta de la titular del DIF estatal, Leslie Garibo tampoco observó las serias irregularidades cometidas contra el acosado personal, o las contrataciones amañadas del cuestionado subdirector de administración de esa instancia asistencial. Mucho menos le interesó el título falso con que se ostenta la señora directora, que se comentó la semana anterior.

Otro tema de su menor interés ha sido la débil o nula ejecución de los programas y las obras públicas de la SIOP, la CAEV o la SEDESOL, entre otras, quienes evidentemente terminarán el año con un fuerte subejercicio y ausencia de resultados.

Una de las piedras más molestas dentro de sus zapatos, debe ser la designación de uno de sus directores generales, sin haber considerado sus antecedentes laborales, y que, para su infortunio, está siendo investigado dentro del caso de la Estafa Maestra que llevó a prisión a Rosario Robles Berlanga, extitular de SEDESOL y SEDATU en la federación. 

Pero hay otros ejemplos más. Sin embargo, la contralora poco hará por Veracruz y por el aparato burocrático. Leslie Garibo Puga aprendió solo a mover el abanico y a abanicarse con plástico estilo ante las frecuentes acciones o eventos calientes que se han suscitado y que seguirán surgiendo en el escenario veracruzano. Bien se puede pensar que los documentos normativos y reglamentos de la dependencia los utiliza para abanicarse cuando hay olas de calor.

Por ello es muy posible que su tiempo en esa dependencia esté marcando sus últimas semanas, y que allí coloquen a alguien con el perfil y la experiencia adecuada. Por lo pronto Garibo ya se ganó el título de la peor contralora del gobierno del estado. Exceso de fallas y omisiones del deber legal es lo único que ha enseñado la presuntuosa y galáctica dama. 

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