Esta semana resultan interesantes los posicionamientos de los diputados morenistas en el sentido de que “por incertidumbre” no aprobarán las cuentas públicas correspondientes al año 2018. También llaman la atención las quejas de varios alcaldes veracruzanos que señalan que en el Congreso les están requiriendo aportaciones económicas—“moches”—para aprobar las cuentas públicas municipales.

Sacan a relucir al diputado Erick Domínguez Vázquez, presidente de la Comisión de Vigilancia, como el personaje que tiene que ver con esa corrupta tarea de “limpieza” de Cuentas y de condicionamiento monetario a las autoridades quejosas. El señalamiento es preocupante en estos tiempos en que la Cuarta Transformación trae a la transparencia y a la honestidad como sus premisas fundamentales para lograr el cambio prometido por el presidente López Obrador.

Si Érick Domínguez lo hace, solo puede deberse a dos razones: o porque los jefes no saben sus alcances, o porque así lo quieren los diputados Juan Javier Gómez Cazarín y José Manuel Pozos Castro, los jerarcas de la Legislatura estatal. Pero estas costumbres que no son nuevas en Veracruz, despiden un olor nauseabundo que apunta a personajes del pasado reciente, que al parecer se han enquistado en algunas oficinas superiores del Congreso.

En el editorial EL TRES: UN CABALLO NEGRO EN LOS TUXTLAS, publicado el pasado día 23, Palabras Claras se refirió a los nuevos tiempos que se viven en el Congreso del Estado. En esa publicación se afirmaron, entre otras cuestiones, las siguientes:

 “Conforme han transcurrido los meses en Veracruz, la gente que se mueve por los pasillos del poder ha podido confirmar que existe una cerrada tercia de ases que mueve los hilos…Por parte de Juan Javier Gómez Cazarín en el Congreso del Estado, después de nulificar a Pozos Castro, su primer acierto fue el de vencer a un destacado diputado sureño que le peleó con recomendaciones, mañas y dientes la Junta de Coordinación Política (JUCOPO).” 

“…Aunque cercanos en el corazón, atrás quedaron aquellos difíciles días en Coatzacoalcos, donde conoció a estratégicos aliados y fraternos hermanos de juventud en el primer círculo de Marcelo Montiel. Distante quedó también de aquella dura etapa en el municipio de Hueyapan…bajo la cuidada supervisión de Jorge Carvallo, el otrora hombre fuerte de esa región.” 

 “Ahora Juan Javier es el flamante presidente de la JUCOPO que pretende seguir manejando y dejar en manos afines. Pero para ello tiene que construir una plataforma que lo dispare a otras latitudes mejores. El de Hueyapan se siente con hambre y ambición suficientes para luchar por lo que sea.”

Con el poder que le ha brindado el gobernador, esperemos que el diputado Gómez Cazarín vigile los pasos del legislador acusado por los ediles y se sacuda a todo tipo de influencias nocivas que puedan querer mantenerse a su sombra (que varios observan y critican), aplicando el debido orden legal en los procesos, como espera el pueblo veracruzano. 

Desde luego, aquellos alcaldes y funcionarios que hubieran actuado al margen de la Ley, deberán ser observados sin contemplaciones, haciendo los señalamientos y denuncias que procedan. Si en verdad el triunvirato quiere trabajar por un proyecto político de 18 años, deben cuidarse todos los detalles y escenarios. Porque las actitudes pedestres, ya se sabe a qué sitios conducen.

Las evidencias sobran y los veracruzanos esperan que la historia no se repita. Todavía hay oportunidad de corregir.

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