Dos hechos increíbles, relacionados con el sistema de salud nacional se conocieron en los días anteriores y posteriores del segundo informe del presidente López Obrador. El primero tiene que ver con las carencias y fallas que existen en los servicios de salud del país. El segundo, muestra el triunfalismo, los excesos y los otros datos que el ejecutivo federal gusta presentar ante micrófonos o grabadoras.

Desde el 20 de agosto pasado las “benditas redes sociales” y muchos medios de comunicación dieron a conocer el video de un niño enfermo de osteogénesis imperfecta (debilidad de los huesos) que, desde su cama de hospital pide ayuda a Nemesio Oseguera, el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, para poder conseguir ocho clavos quirúrgicos que requiere para su operación médica. 

“Buenas tardes -dice el pequeño-, este video va dirigido al señor Mencho. Quería ver si me podría ayudar, porque yo necesito ocho clavos porque me van a operar. Tengo osteogénesis imperfecta que convierte los huesos en cristal. Quería ver si me podría ayudar porque yo necesito ocho clavos que son para mis pies y brazos; necesito ocho, porque me tienen que operar urgente. Toda la familia hemos recorrido varias instituciones y no nos han dado respuesta. Se que usted ayuda a la gente. Y en este momento estoy internado en el Instituto Nacional de Pediatría de la Ciudad de México. Se lo agradeceremos mucho. Gracias.”

Además de las ineficiencias del sector salud, esto indica que, como lo fue el célebre Pablo Escobar en Colombia, también el traficante mexicano tiene una vena popular que le hace ser requerido por la gente pobre o vulnerable. Basta recordar este año dos casos más sobre sus ayudas comunitarias: la entrega de miles de despensas a la población vulnerable en varios municipios de Veracruz y de otros estados de la república, y más recientemente, la petición que recibió, igualmente viralizada, de una angustiada señora que le pide ayuda para encontrar a sus cuatro hijos desaparecidos en Jalisco.

Pero, regresando al segundo hecho que se trata en este editorial, tenemos que mencionar la extensa y complaciente entrevista al ejecutivo federal, con motivo de su informe, publicada ayer en La Jornada y donde se revelan temas sumamente interesantes, que pudieran no corresponder a la realidad que perciben muchos mexicanos.

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En primer término, llama la atención la sobrada aseveración presidencial en el sentido de que “Yo termino, si así lo decide la gente, en 2024, y no vuelvo a participar en política…”. Pero hay que puntualizar algo sobre tal afirmación: AMLO terminará su gestión en ese año, no porque lo decida la gente, sino porque la duración de la gestión está determinada en la Carta Magna.

Pero en la entrevista periodística, la euforia obradorista (la plenitud del poder, como acuñaría el exgobernador Fidel Herrera) le hace expresar que su administración ha manejado bien la pandemia de coronavirus; que se destinaron 40 mil millones de pesos para levantar el sistema de salud; y que con eso reconvirtieron hospitales y se tienen casi mil nosocomios Covid. Que en este momento hay todas las camas que se requieren, que hay una ocupación del 30% y que se cuenta con 70% de lugares disponibles. Afirma que nunca tuvieron problemas de saturación, que nadie se quedó sin una cama y ventilador, para atenderse en terapia intensiva. De los más de 66 mil decesos, dijo que “fue algo terrible, pero que se manejó bien”. Aseguró que no se revisará la estrategia porque es la correcta y remató: “Formamos miles de médicos generales para atender adecuadamente a los enfermos graves y se creó el INSABI con otras características, a partir de la gratuidad, de la atención médica y de medicamentos gratuitos.” 

Desde luego, el estadista no mencionó nada de que el sistema de salud no cuenta con el porcentaje de gasto presupuestal recomendado a nivel internacional. Tampoco dijo que los medicamentos no llegan a los mexicanos de cuarta con enfermedades terminales. También olvidó comentar las pruebas que no se hacen a los sospechosos de coronavirus y las cifras de muertos que auguran diversas instancias académicas y que pueden alcanzar los 140 mil fallecimientos al cierre de año. Y casi para finalizar su entrevista y tomar logros de otros, dio como frutos propios de la 4T, las crecientes cifras de remesas que envían los migrantes desde Estados Unidos. 

Ahora solo falta que con la política de “Abrazos, no balazos”, El Mencho y los que le copien, sigan abriendo la cartera para complementar financieramente la política social del régimen. O que las familias de los niños con cáncer salgan a las vialidades y plazas públicas a evidenciar las numerosas fallas e insensibilidades del presidente del pueblo sabio.

López Obrador bien podrá decir aquellas palabras de Jorge Luis Borges en El Aleph“Nuestra mente es porosa para el olvido; yo mismo estoy falseando y perdiendo, bajo la trágica erosión de los años…”

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