Hace más de un año la gobernadora Rocío Nahle anunció la inversión de 1,000 millones de pesos para la construcción del Acueducto de Xalapa, una obra que urge para resolver el grave problema de escasez de agua potable en esta capital. Si quiere cumplir con su promesa, lo podrá hacer como máxima autoridad estatal en la ciudad sede de los poderes constitucionales. Y la alcaldesa Daniela Griego debería aceptarlo y coadyuvar en este propósito.

Desafortunadamente, no siempre la voluntad y las posibilidades van de la mano. Necesita aliados y auténticos constructores de obra pública, no charlatanes multiusos o mediocres que únicamente sirven para cobrar el sueldo y escurrir el bulto a la hora de las definiciones y soluciones.

Y se afirma lo anterior, ya que esta obra no da señales de inicio debido a dos tapones que aparecieron inopinadamente: el primero fue el de un delegado balín de la Conagua, que ya corrió antes de ver cómo sí se podría hacer la obra. Este biólogo de escritorio buscó los pretextos administrativos, para batearla del programa operativo, sin dar a la gobernadora opciones o propuestas de solución. Para ello argumentó una veda de extracción de agua en la cuenca o distrito de Zayaleta en el municipio y así, de un tajo, acabó con la fuente de suministro del proyecto. Resultó más fácil la simulación en el cargo, que ponerse a trabajar en serio y apoyar a la señora Nahle.

El segundo obstáculo para el Acueducto, o su posible alternativa, lo puso la propia alcaldesa de Xalapa, cuando por su inexperiencia, colocó en la Comisión Municipal de Agua de Xalapa (CMAS), no a un experto del tema, sino a un mediocre antropólogo especialista en rollos morenistas, una persona que ha estado más preocupado en localizar el área de caja y las cuentas bancarias donde están los ingresos de la institución, y en que los encargados del administrativo, le paguen sus viáticos de comida, gastos de representación, caprichillos de imagen y otros antojos temporales. Cabe informar que este individuo corrió a una gerente de finanzas que se opuso valientemente a ese abuso.

La ingeniera Rocío Nahle también debería opinar sobre la jugosa ocurrencia de hacer un parque sobre las áreas verdes de la Avenida Xalapa, que le sugirieron a la alcaldesa. En lugar de ello, porqué mejor no iniciar el proyecto ejecutivo de una vialidad importante de siete kilómetros de extensión, como es el caso de la Avenida Antonio Chedraui Caram y su prolongación y modernización hasta la localidad de El Castillo. Este viejo camino de 5 metros de ancho, sirve de entrada y salida para miles de pobladores y viajeros que llegan de municipios como Actopan, Alto Lucero y comunidades de Emiliano Zapata, Jilotepec, Naolinco, Tepetlán y Acatlán, ocasionando todos los días, fuertes pérdidas económicas y largas colas en horas pico.

De esta vialidad fundamental para Xalapa, Nahle podría programar a corto plazo su conexión con el libramiento de Xalapa, que está a unos cuantos kilómetros más delante de El Castillo, idea que celebrarían unos 200 mil habitantes del oriente de Xalapa para acercar sus distancias en viajes a México, Puebla y Veracruz.

Esta obra a la que podría sumarse financieramente Rocío Nahle, sería una acción cumbre de ambas autoridades en sus respectivas gestiones, que agradecerían con el corazón todos los xalapeños.

Otra acción que necesita atención prioritaria es el asunto del saneamiento de los Lagos de las Ánimas, pero en este tema, bien valdría el caso, integrar un área técnica responsable del saneamiento ambiental de todos los lagos y lagunas de Xalapa, y también encargada de la protección y supervisión de sus manantiales y áreas de recarga acuífera. Esta área podría instrumentar un programa de fomento forestal y de aprovechamiento doméstico del agua de lluvia, entendiendo que la región goza de una excelente precipitación pluvial en épocas de lluvia.

Este problema requiere participación de la CMAS, instancia que también debería estar reponiendo muchos kilómetros de vieja tubería de agua que está fracturada, causando costosas fugas. Dicen los especialistas que hasta el 35 por ciento del agua potable de esta ciudad se consume en el subsuelo por esta causa. 

La capital de Veracruz en el siglo XXI requiere de una visión amplia y modernista, sin distracciones ni autocomplacencias. Y sería admirable que dos mujeres de esta época consiguieran lo que no se logró antes. Rocío Nahle y Daniela Griego juntas pueden hacerlo. 

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