Xalapa, Ver.— La defensa pública que hizo el secretario de Gobierno, Ricardo Ahued, a la gobernadora Rocío Nahle, tras las críticas de Atanasio García Durán, detonó una oleada de reproches ciudadanos que exhiben el desgaste político del actual gobierno estatal.

El origen del conflicto fue García Durán al calificar como un “error” la elección de Nahle y lanzó una crítica severa a su administración. La respuesta no tardó. Ahued, en un posicionamiento difundido en redes sociales, dijo “reprobar contundentemente” los señalamientos y reivindicó la gestión de la mandataria bajo argumentos de obra pública, reducción de deuda y atención al rezago en salud.

El tono del funcionario, sin embargo, fue percibido por amplios sectores como una defensa desproporcionada. Su mensaje -que calificó a Nahle como “incansable”, “guerrera” y la política que más ha recorrido Veracruz- fue rápidamente cuestionado por ciudadanos que lo consideraron más cercano a la propaganda que a la rendición de cuentas.

Las reacciones fueron fuertes. En redes, usuarios desmontaron el discurso oficial señalando que la población “no está ciega ni sorda” y que el gobierno estatal evade responsabilidades al insistir en culpar a administraciones pasadas. El reclamo de la población es que quiere menos rollos y más resultados.

Otros cuestionamientos apuntaron a la desconexión del gobierno con la realidad local. Se acusó que la gobernadora “simula resolver problemas” y que parte de su equipo carece de arraigo en Veracruz. También se denunció un trato contradictorio hacia mujeres en la administración, en contraste con el discurso de inclusión.

La inconformidad escaló hacia temas como las deficiencias en infraestructura, abandono de calles en Xalapa, crisis en hospitales por desabasto de medicamentos y una gestión cuestionada ante emergencias ambientales y desastres, como el desbordamiento del río Cazones y derrames de hidrocarburos minimizados por autoridades.

Incluso hubo reproches directos al propio Ahued, recordándole su trayectoria política y su pasado crítico frente a gobiernos anteriores, particularmente durante el sexenio de Javier Duarte. Hoy, le reclaman, su postura contrasta con aquella narrativa.

La frase que sintetiza el malestar ciudadano fue contundente: “no tiene que defender a nadie, y menos lo indefendible”.

Lo que comenzó como un intercambio político entre figuras públicas terminó por evidenciar la creciente brecha entre lo que dice Rocío Nahle -junto a sus aplaudidores a sueldo- y la percepción social en Veracruz.

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