La promesa de la autosuficiencia energética quedó sepultada entre sobrecostos millonarios y una realidad operativa insostenible. Hoy, Rocío Nahle despacha hoy como gobernadora de Veracruz y el proyecto estrella que abanderó durante su paso por la Secretaría de Energía se cae a pedazos: la refinería Olmeca en Dos Bocas reduce drásticamente sus volúmenes de procesamiento y exhibe la ineficacia de una obra levantada a golpe de propaganda.

Las cifras de Petróleos Mexicanos (PEMEX) desmienten a la propia Nahle y al aparato reproductor de mentiras y fantasías alquilados al régimen. Durante el primer semestre de 2026, la producción de la planta ubicada en Paraíso, Tabasco, sufrió un desplome del 31%. En enero registraba 205,800 barriles diarios, pero para junio la cifra cayó a tan solo 141,100. Muy lejos del pico alcanzado en diciembre de 2025 (263,402 barriles diarios), la refinería opera a menos del 42% de su capacidad total instalada (fijada en 340,000 barriles), acumulando meses sin superar la barrera de los 200,000 barriles.

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Del espejismo publicitario a la parálisis técnica

El proyecto que Nahle vendió como la panacea energética no sólo implicó un costo que casi triplicó el presupuesto original, alimentado por severas e impunes acusaciones de corrupción en la asignación de contratos, sino que hoy demuestra incapacidad para mantenerse a flote.

La debacle operativa de 2026 responde a factores estructurales que la propaganda intentó ocultar:

Fallas técnicas recurrentes: Incidentes e interrupciones constantes en la infraestructura del complejo.

Cuellos de botella logísticos: Una acumulación crítica de coque por la incapacidad de desalojarlo, lo que paraliza las líneas de producción.

Incapacidad operativa: Incumplimiento sistemático de las metas fijadas en el plan estratégico federal.

Un colapso estructural del sistema petrolero

El fracaso de Dos Bocas no ocurre de manera aislada. La caída en el procesamiento coincide con el agotamiento progresivo de los yacimientos asignados a Pemex y la pérdida de presión en los mismos. Sin recursos ni presupuestos destinados a esquemas de recuperación mejorada, la producción de hidrocarburos líquidos en México ha caído un 11.2% desde 2018, año en que Morena tomó las riendas del gobierno federal.

Ni las constantes inyecciones de capital ni la retórica del “rescate soberano” han logrado detener el deterioro. La refinería Olmeca se consolida como un monumento al sobrecosto y la simulación, dejando a Rocío Nahle protegida por el fuero estatal mientras el país paga la factura de un fiasco multimillonario.

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