Antulio Ficachi

En Veracruz ya quedó claro que el verbo de gobierno sólo admite una conjugación: primera persona del singular. Yo hice. Yo construí. Yo resolví. Yo gestioné.

A este ritmo, cualquier mañana desde Palacio podrían informar que también hubo participación directa en la temporada de lluvias, en la dirección estratégica de los vientos del Golfo y en la producción de neblina para fines turísticos en Xalapa.

El problema de concentrar todos los reflectores en una sola figura es que la luz también ilumina los pendientes.

Desde Veracruz se presumen carreteras, puentes, disciplina financiera y estabilidad institucional, pero en las calles siguen circulando otros temas menos agradables: inseguridad, desapariciones, deterioro urbano, desabasto de medicamentos, corrupción gubernamental, nepotismo e investigaciones internacionales.

Precisamente ahí apareció la gobernadora Rocío Nahle para responder a versiones sobre presuntas investigaciones financieras y diversos señalamientos difundidos en días recientes.

La respuesta fue una auténtica gira internacional. Hubo referencias a grupos políticos, medios de comunicación, intereses económicos, conspiraciones y una geografía tan amplia que alcanzó Estados Unidos, China, India y una escala técnica en Timbuctú.

Lo único que no realizó el viaje fue una explicación puntual sobre el asunto central.

En política existe una regla: cuando una pregunta específica recibe una respuesta intercontinental, la duda suele quedarse viviendo en todo el territorio veracruzano.

La gobernadora sostiene que existe una campaña de desprestigio. Pero una supuesta mentira pasada no convierte automáticamente en falsas todas las preguntas futuras.

Las investigaciones reales se desmontan con documentos. Las inventadas también.

Lo demás suele convertirse en combustible para el sospechosismo, una fuente energética que en Veracruz jamás ha sufrido desabasto.

Si nos acercamos más a las dudas, nos acercamos más a las razones.

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La filosofía política también tuvo jornada de trabajo.

Ahora el futuro de la CEAPP deberá ser discutido por el propio gremio periodístico, a decir de la socrática gobernadora.

La lógica parece impecable. Unos periodistas afirman que impulsaron su creación; otros aseguran que no y hasta juran haber presenciado el nacimiento del monstruo. Nada nuevo en un gremio donde los egos suelen ocupar más espacio que las redacciones. Ahora serán ellos mismos quienes decidan si la criatura continúa respirando o pasa a formar parte del archivo histórico.

Lo relevante es el momento histórico. La institución creada para proteger periodistas podría entrar a revisión precisamente cuando el oficio sigue acumulando riesgos.

La señora Nahle insiste en que existe plena libertad de expresión. Y probablemente existe. El pequeño detalle es que las estadísticas y la realidad, por lo regular, piden derecho de réplica.

¡Pinches medios, comentocrátas y adversarios malditos!

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En materia financiera también hubo espacio para la tranquilidad pública.

La gobernadora aseguró que el mecanismo para liquidar deuda bursátil municipal no constituye ningún “Fobaproa veracruzano”.

En Veracruz cada vez que alguien pronuncia la palabra “tranquilidad financiera”, los contribuyentes esconden la cartera en automático.

La promesa es sencilla: no habrá nueva deuda, sólo saneamiento, palabra que casi siempre luce elegante.

Lo interesante será descubrir qué contiene exactamente el expediente técnico detrás de tanta pulcritud presupuestal.

En Veracruz la historia financiera está llena de soluciones definitivas que terminaron heredándose más que los apellidos.

Esperemos. Los números, tarde o temprano, tienen la mala costumbre de hablar.

Y es que simplemente no nos fiamos.

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En la Secretaría de Cultura de Veracruz también se desarrolla una experiencia administrativa digna de observación antropológica.

Los festivales se multiplican. Los escenarios aparecen. Las fotografías abundan. Las publicaciones en redes sociales florecen.

Todo parece indicar que la cultura veracruzana alcanzó la categoría de evento y negocio permanente.

El problema es que artesanos, creadores y promotores continúan preguntando por una política cultural que sobreviva después de apagar las luces del escenario.

Pero una estrategia de largo plazo no genera tantas selfies como un concierto multitudinario.

Y en política moderna las fotografías suelen recibir más presupuesto que las ideas.

¡Salud, con Mezcal, Doña Xóchitl!

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Xalapa está en Griego y continúa ampliando su colección de baches.

Ya no son defectos urbanos. Son puntos de referencia.

“Doble a la izquierda después del tercer cráter”.

“Avance cien metros y encontrará una suspensión dañada”.

“Si llega al hundimiento grande, se pasó dos cuadras”.

Los Lagos, Ruiz Cortines, Los Sauces, Lázaro Cárdenas y Las Ánimas conforman una ruta turística que podría competir con cualquier parque temático dedicado a la geología.

Cada lluvia inaugura nuevas piezas. Cada parche dura menos que una promesa de campaña. Y cada amortiguador roto recuerda que la infraestructura también comunica prioridades.

Xalapa podría solicitar una declaratoria patrimonial. No por sus edificios, por sus hoyos.

Así que si a la mayoría le interesa, la mayoría debe examinar.

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Y cuando desde Xalapa el debate público gira entre conspiraciones globales, deuda local, cultura de espectáculo y baches históricos, en Poza Rica permanece una preocupación que no admite sarcasmos.

La desaparición de Karime Argüelles Aguilar, extitular de la Oficina de Hacienda, vuelve a colocar sobre la mesa una realidad que sigue golpeando al estado.

Las fichas de búsqueda continúan apareciendo. Las familias continúan esperando. Y las respuestas continúan llegando tarde.

Ahí es donde el gobierno de Veracruz encuentra su prueba más difícil. Una conferencia puede explicar cualquier cosa, lo complicado sigue siendo explicar las ausencias.

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Por cierto, en la capital del país, Claudia Sheinbaum encontró sustituta para la Secretaría de las Mujeres.

Laura Itzel Castillo llegará al cargo una vez concluida su responsabilidad en el Senado.

La vacante llevaba dos meses abierta. Más lo que se acumule hasta que arribe Laura Itzel. Nada grave.

Al fin y al cabo, en la administración pública mexicana existen puestos tan importantes que pueden permanecer semanas sin titular y seguir funcionando.

La secretaría “donde llegaron todas” es la muestra de las “palabras, palabras, palabras” de una presidenta con “A”, sí, que ‘A’penas y le interesan las de su genero.

Se sigue comprobando que los discursos políticos forman parte institucional de la fe.

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