Antulio Ficachi

El optimismo es una enfermedad de transmisión oficial. Cuando en la Secretaría de Hacienda insisten en que la economía mexicana volará alto en 2026, con un crecimiento estimado de hasta el 2.8 por ciento, el terco Fondo Monetario Internacional (FMI) mandó un balde de agua helada desde Washington. El organismo recortó la expectativa de crecimiento para el país a un microscópico 1.2 por ciento.

El detalle que no cuadra en las mañaneras es que, con ese pronóstico, México se sitúa por debajo del promedio de América Latina, que espera crecer un 2.4 por ciento. 

Dice el FMI que la culpa es de la “incertidumbre” interna que frena la actividad. Menos mal que en 2025 crecimos al vertiginoso ritmo del 0.5 por ciento; a esa velocidad, el estancamiento ya se siente como una aceleración moderada. 

El mundo arde y el Producto Interno Bruto (PIB) nacional se enfría, pero los datos oficiales siempre tienen otros datos.

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Desde el puerto de Veracruz llega un reporte de control de calidad 4T digno de exportación. 

Las fuertes lluvias en la zona de Bosques de Río Medio provocaron que la calle Río Amazonas, junto con sus banquetas y guarniciones, se levantara por completo. La corriente de agua arrasó con los materiales de construcción de las llamadas “Casas del Bienestar”.

Lo bueno es que los departamentos todavía no están habitados, por lo que el agua sólo se llevó cemento, varillas y postes de luz, dejando el estacionamiento con un diseño vanguardista de socavón. Lo curioso es que apenas a finales de 2025, el director general del Infonavit, Octavio Romero Oropeza, acudió personalmente a supervisar la primera etapa del desarrollo. 

Habrá que preguntarle si el concepto de “Bienestar” incluía la modalidad de vivienda con río integrado.

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En el Congreso de Veracruz ya preparan las maletas para despedir a Delia González Cobos del Órgano de Fiscalización Superior (Orfis). 

Para evitar la fatiga de buscar talentos locales, los diputados aprobaron una oportuna reforma que elimina la obligación de haber nacido en el estado para poder auditar las cuentas públicas y ya no importa la calidad académica de los aspirantes.

Pero como la puerta está abierta de par en par, para el relevo, los nombres ya desfilan. En la pasarela se placea Eric Domínguez Vázquez, actual subsecretario de Finanzas y exalcalde de Papantla, quien presume un perfil de abogado fiscalista y pasado en el SAT, ideal para revisar las finanzas de los municipios que él bien conoce desde la silla del ejecutor.

Por el lado de la experiencia institucional, con lealtad y honestidad a toda prueba, reaparece Cecilia Coronel Brizio, exauditora especial del Orfis, extesorera y luego síndica en Xalapa con Ricardo Ahued. Coronel ya fue finalista en 2019, por lo que sabe perfectamente lo que es quedarse en la orilla. 

Circulan otros nombres y habrá que ver si el Congreso prefiere la técnica local o la importación de perfiles afines a los nuevos vientos de la transformación.

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Mientras las candidaturas se cocinan y las calles se deslavan, en el centro de Xalapa se vivió un momento de puntual nostalgia. 

El histórico reloj de la calle Juan Enríquez, pieza centenaria que perteneció a la Relojería Alemana y a la joyería La Perla, fue retirado para una rehabilitación mecánica. 

Los promotores de la iniciativa prometen que volverá pronto para marcar el tiempo por venir. Ojalá que, a diferencia de la economía nacional, el reloj sí camine hacia adelante y no se quede congelado en las viejas glorias del pasado.

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