Antulio Ficachi
Desde el Monumento a la Revolución celebraron dos años de victoria electoral y, de paso, arrancó una nueva temporada de movilización patriótica. El acarreo volvió a demostrar que en la 4T la gasolina puede faltar, pero los autobuses para los eventos oficiales jamás.
La presidenta Claudia Sheinbaum aprovechó su informe para presumir cifras, anunciar programas y enviar mensajes a Washington. La relación bilateral atraviesa una especie de matrimonio moderno: nadie duerme en el mismo cuarto, pero tampoco firma el divorcio.
Desde el templete se exigió a EU combatir el tráfico de armas, el lavado de dinero y el consumo de drogas. Del otro lado siguen llegando expedientes, investigaciones y solicitudes de información que en Morena y algunos círculos de poder provocan más nervios que una auditoría sorpresa.
Llamó la atención la insistencia en defender la soberanía nacional mediante asambleas informativas. Nada fortalece más la unidad política que un adversario extranjero. Sobre todo cuando los problemas locales tienen la mala costumbre de aparecer en los expedientes del vecino.
La nueva doctrina de la soberanía se parece mucho al WiFi: funciona perfectamente mientras nadie intente conectarse demasiado.
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Mientras en Palacio hablaban de independencia nacional, desde Chihuahua la gobernadora Maru Campos decretó el principio del fin de Morena.
El problema con los anuncios del fin del régimen es que en México se vienen haciendo cada seis años desde hace más de un siglo.
Arropada por la colección completa de figuras del panismo, incluidos algunos expresidentes que ya forman parte del catálogo histórico nacional, la mandataria aseguró que el futuro del país se decidirá entre libertad y narcopolítica.
La escena tuvo algo de reunión de veteranos prometiendo regresar al campeonato. El entusiasmo era abundante; los votos, en cambio, siguen en etapa de localización.
Lo único claro es que la oposición encontró una nueva estrategia: anunciar la derrota de Morena antes de encontrar la forma de ganarle.
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Entre tanto, en Veracruz se perfecciona una modalidad administrativa: cuando surge un problema, simplemente se suspenden los plazos.
La Contraloría estatal amplió el periodo para presentar declaraciones patrimoniales porque el sistema está tan modernizado que dejó de funcionar.
La titular formal es Bárbara Galindo, pero en los hechos muchos identifican a su secretario particular Rafael Sánchez Ramos como el verdadero operador de la dependencia. Dicen que conoce cada movimiento del edificio, cada nombramiento y cada acomodo. Lo interesante es que, ciertos audios y conversaciones privadas de ‘sexting’ viajan por WhatsApp a una velocidad superior a la de cualquier expediente oficial.
La explicación institucional habla de actualizaciones tecnológicas. La versión de oficina habla de expedientes prescritos, procedimientos congelados y responsabilidades administrativas que desaparecen con una puntualidad admirable.
La innovación es notable. La corrupción no se archiva en cajones; ahora se almacena en servidores que misteriosamente entran en mantenimiento cuando alguien pregunta demasiado.
Y como en los casinos, hay máquinas que parecen funcionar mejor cuando reciben algunas monedas adicionales.
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Por si faltaba creatividad gubernamental, el Ayuntamiento de Xalapa estrenará el próximo domingo su jornada de movilidad recreativa.
La idea consiste en cerrar una parte importante de la ciudad para fomentar la convivencia ciudadana.
En teoría suena bien.
En la práctica estamos hablando de Xalapa, una ciudad donde un choque menor, una llovizna ligera o un perro atravesando la calle pueden generar un caos vial.
La combinación de cierres viales, tráfico dominical y automovilistas desesperados promete convertirse en un experimento social digno de observación científica.
El talento de los funcionarios de la administración de Daniela Griego quedó demostrado con una propuesta presentada como novedad, pese a que fue aplicada hace años por el exalcalde Américo Zúñiga.
Quizá la transformación consiste en reciclar programas ajenos y presentarlos como si acabaran de ser descubiertos.
Después de todo, en política la memoria histórica dura menos que un semáforo en verde sobre Ávila Camacho.
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Por otra parte, el gobierno de Rocío Nahle impulsó la reestructuración de la vieja bursatilización heredada desde los tiempos de Fidel Herrera.
La oferta fue irresistible y la ignorancia suele ser atrevida. Con la promesa de que los municipios pagarán menos, terminarán antes y dispondrán de más recursos, los 199 ayuntamientos se sumaron al esquema sin demasiadas preguntas.
El detalle aparece cuando alguien intenta averiguar de dónde saldrá el dinero.
Analistas financieros afirman que el fondo de reserva del fideicomiso sería la fuente principal del rescate. Es decir, recursos que pertenecen a los propios municipios terminarían utilizándose para aliviar una deuda que ellos mismos seguirán pagando parcialmente.
Una joya financiera. Te presto tu propio dinero para ayudarte y después me agradeces el apoyo.
Hasta ahora abundan los anuncios y escasean los números completos. Se conocen los beneficios prometidos, pero no la factura final.
Y en política existe una regla infalible: cuando desaparecen los detalles, las dudas generan más intereses que cualquier bono bursátil.
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La fiesta del Arroz a la Tumbada en Alvarado terminó dando más de qué hablar por los acomodos políticos que por la sazón. Comentan asistentes que Irasema Álvarez, hermana de la exalcaldesa Lizzet, y la regidora tercera Karen Sosa, identificada con el impresentable delegado del bienestar Javier Gómez Cazarín, volvieron a acaparar reflectores por el manejo de accesos y espacios privilegiados durante el evento.
Se sabe que invitados y colaboradores cercanos al alcalde fueron relegados de la zona VIP, mientras familiares y allegados de ambas funcionarias ocuparon los lugares más codiciados. El caso que más llamó la atención fue el de la diputada local Roxana Barragán, a quien le fue impedido el acceso a una zona destinada para invitados especiales.
El malestar no es nuevo. Desde el Carnaval de Alvarado se acumulan quejas por la distribución de espacios, la presencia de grupos favorecidos y la costumbre de quedarse con los mejores lugares en cada acto público. La administración aún no cumple un año y hay quienes parecen más interesados en repartir posiciones y reflectores que en resolver los asuntos del municipio.
Por su parte, el alcalde Beto Cobos luce más concentrado en la pose y las redes sociales que en contener los jaloneos políticos dentro de su equipo. En Alvarado el problema no es quién organiza la fiesta; el problema es quién se está repartiendo el pastel antes de terminar el primer año de gobierno.
México sigue siendo ese país donde todos hablan de transformación, pero nadie encuentra el manual de usuario.








