Veracruz cerró el primer trimestre de 2026 con más de 79 mil personas sin empleo y una caída anual de 72 mil puestos de trabajo, en cambio el gobierno de Rocío Nahle habla de crecimiento económico y atracción de inversiones.
Los datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI exhiben el deterioro del mercado laboral en la entidad durante los primeros meses de la administración estatal. La tasa de desocupación se ubicó en 2.3 por ciento, por encima de la registrada en el mismo periodo de 2025.
El informe oficial señala que la población económicamente activa alcanzó 3.4 millones de personas, pero apenas 3.3 millones lograron mantenerse ocupadas. La diferencia representa a miles de veracruzanos sin ingreso fijo en un estado donde el gobierno estatal sostiene una narrativa de estabilidad económica.
La mayor caída ocurrió en el sector agropecuario. Agricultura, ganadería, silvicultura, caza y pesca perdieron más de 111 mil empleos en un año. El desplome impactó directamente en regiones rurales donde la actividad del campo sigue siendo la única fuente de ingresos para miles de familias.
Los números también alcanzan a la Secretaría de Desarrollo Económico que encabeza Ernesto Pérez Astorga. Mientras la dependencia multiplica anuncios de reuniones empresariales, ferias y promesas de inversión, el INEGI reporta una reducción sostenida de empleos formales y un crecimiento de la precariedad laboral.
La ENOE documentó además que 216 mil personas se encuentran en condición de subocupación; tienen trabajo, pero necesitan laborar más horas para obtener ingresos suficientes. Representan el 6.5 por ciento de la población ocupada en Veracruz.
A esto se suma otro dato que expone el tamaño de la crisis laboral: más de 323 mil veracruzanos están disponibles para trabajar, aunque dejaron de buscar empleo ante la falta de oportunidades. El INEGI los clasifica dentro de la población no económicamente activa, pero forman parte de la presión real sobre el mercado laboral del estado.
La informalidad también continúa creciendo. El 68.9 por ciento de las personas ocupadas trabajan sin prestaciones, contratos o seguridad social. En términos reales, cerca de 2.3 millones de veracruzanos sobreviven en condiciones laborales irregulares.
Los datos publicados este 26 de mayo por el INEGI contradicen a la gobernadora Rocío Nahle sobre recuperación económica. Acá se anuncian inversiones y proyectos industriales, pero los indicadores laborales reflejan desempleo, pérdida de plazas y aumento de informalidad.
Evidentemente, las cifras oficiales muestran que el empleo no crece al ritmo de la propaganda gubernamental.







